viernes, 22 de julio de 2011

Instrumento 'ben temperato'

(1) Complejo Isla Paraiso, Puerto La Cruz, Venezuela.

por Juan Pedro Posani 

Llamémosla como queramos, oligarquía, burguesía dependiente, gran burguesía importadora, o simplemente clase dominante. Cualquiera que sea el nombre, siempre queda claramente definida su incapacidad histórica para entender el papel que juega la buena arquitectura en el sistema social. Ni siquiera desde una modesta vertiente filantrópica. Ni siquiera desde el ángulo del mejoramiento de las condiciones de vida como instrumento para reducir los roces sociales, o para evitar los estallidos violentos. Como no han sabido o podido construir una industria digna de ese nombre tampoco ha existido algún interés en poner al proletariado en mejores condiciones para la producción. Ni siquiera eso. La historia del Banco Obrero que puede citarse en descargo, no es suficiente. Muchísimo más se hubiera podido hacer. En este sentido la democracia representativa no puede vanagloriarse con las cifras que se repiten ad hoc. Nuestros cerros, las barriadas de todas las ciudades venezolanas, son testimonios acusadores.

Fenómeno antropológico y político que los jóvenes deberían estudiar porque no es suficiente el ¡así somos! A pesar de todo un siglo de auge petrolero, pesan las grandes carencias de nuestra formación socioeconómica, enormes vacíos, gravísimos déficits, que ahora cuesta corregir.

Y conviene también pasar de los grandes problemas a los más pequeños, pero tal vez también más visibles. En nuestras urbes se siguen construyendo hectáreas de fachadas de vidrio. Con las más absoluta ignorancia de lo que ello significa en términos de respuesta a las condiciones del clima tropical, los inversionistas privados siguen confiando sus aspiraciones superficiales de modernidad en los cristales de varios colores que sus arquitectos obedientemente cuelgan en sus fachadas.

(1) Imagen de uno de los escenarios ficticios realizados por Víctor Enrich.
No cabe duda que en ello los arquitectos no terminan de asumir el reto de entender a cabalidad dónde están proyectando. Es evidente que lo están haciendo en las páginas de las deslumbrantes ilustraciones de la avalancha de publicaciones especializadas que las editoras internacionales multiplican casi todas las semanas. No entienden nada, no lo entienden en Maracaibo, no lo entienden en Puerto La Cruz, no lo entienden en Barquisimeto o Ciudad Guayana. Factores determinantes como el ambiente, el clima, la temperatura, la ventilación, la resolana, la lluvia, la sombra, etc. El costo en bolívares fuertes de cometer errores garrafales, disparates elementales, para luego resolverlos a punta de aire acondicionado, no son asuntos enseñados en las escuelas ni asumidos en la práctica profesional. Con ello seguimos la tradición criolla: imitamos e imitamos mal.
Hotel Bella Sky, 2011, Copenhague, Dinamarca. 3XN.

Es realmente lamentable constatar lo enormemente difícil que es desprenderse de las gríngolas de la imitación para asumir con modestia y a la vez con ímpetu creador la tarea básica, fundamental, rigurosa, exigente, de afinar la construcción del espacio como a imitación, esta sí, de Bach, de un instrumento ben temperato.

La realidad imita la ironía.


Fecha: 07-03-2013 - 05:00 p.m.
(2) Tomada de: http://www.plataformaarquitectura.cl / Fecha: 27-07-2001 / 1:40 p.m.
(3) Tomada de: http://www.plataformaarquitectura.cl / Fecha: 27-07-2001 / 1:40 p.m.

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