viernes, 30 de septiembre de 2011

Ya es el colmo

por Juan Pedro Posani

(1) Propuesta para el Museo de Arte de la Nueva Ciudad de Taipei, Taiwán. OODA Arquitectos.

Sabemos todos que la tipología del museo ha sufrido en los últimos cien años una evolución sensacional. De lugar escogido para la alta cultura, depósito casi inaccesible de los patrimonios más excelsos, se ha ido derivando, poco a poco, o más bien, gracias a los grandes traumas y revoluciones del gusto que han ocurrido sobre todo después de la segunda guerra mundial, hasta la condición actual: el museo, símbolo urbano, el museo escándalo, el museo democrático y participativo, etc. Dentro de la categoría museo escándalo-visual-símbolo urbano, es donde se han colocado y han tenido su correspondiente fama y éxito internacional, los grandes museos del tipo Bilbao. Una carrera a quién produce el museo-símbolo más impactante, se ha instalado en la sicología de las directrices urbanas en los países opulentos, viejos y nuevos.

Con esas oportunidades abiertas, el gremio o la mafia de los arquitectos exitosos, menos exitosos o con pretensión de llegar a serlo, se ha precipitado como moscas a la miel sobre esa tipología ilustre. Los arquitectos jóvenes y ancianos, con o sin experiencia han invadido el campo de trabajo que ofrecen los museos.

Hemos visto en los últimos cincuenta años una evolución asombrosa de la tipología. De la modestia de Van de Velde en el museo Van Gogh de Otterloo (1938) se ha llegado hasta este museo del cual queremos hablar hoy, porque nos parece el ejemplo más acabado del despropósito, del exceso y de lo arbitrario llevado a su más alto y necio nivel. El museo proyectado por el grupo OODA (brasileño?), para la ciudad de Taipei, Taiwán, premio al mérito en el concurso internacional, parece haber llegado al paroxismo formal más artificial y absurdo.

Uno de lo comentarios en Internet precisa: “cada una de las propuestas de este concurso parece una broma peor que la precedente”. Tiene toda la razón.

Hace unas semanas comentábamos que una de las grandes transformaciones que ha sacudido el oficio del arquitecto en esta contemporaneidad caótica que nos toca vivir, ha sido el haber pasado de la concepción de la arquitectura como el resultado de un estudio meticuloso de todos los componentes formales y funcionales que le otorgan sentido a la obra, a la práctica alegre de pensar la arquitectura como un objeto abstracto, una obra enteramente formal, una especie de escultura habitable, sin relación alguna que no sea con las fantasías de un supuesto creador, más o menos talentoso.

Este último museo, otro objeto hermoso, es de esperarlo, concluye (gracias a la crisis mundial y sus nuevas restricciones económicas) este programa de diversiones seudo-culturales. Su absurda pretensión de convertirse en otro ícono de la posmodernidad, demente y decadente, no se va a traducir en realidad construida. Pero queda como un testimonio contundente de como la arquitectura puede reflejar a cabalidad las contradicciones de las sociedades actuales de los países opulentos.


(1) Tomada de: http://www.plataformaarquitectura.cl/2011/09/23/propuesta-para-el-museo-de-taipei-ooda/ 
Fecha: 23-09-2011 / 10:00 a.m.

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