viernes, 7 de octubre de 2011

Blog del MUSARQ

Inauguramos este blog, el del miércoles 27 de abril de este año, con un artículo en el cual pretendíamos explicar causas y razones, programas y tesis de este nuevo museo nacional, el de Arquitectura, MUSARQ.

Hoy nos parece pertinente volver a publicarlo, un tanto remozado, a favor de mayor claridad institucional. Franqueza y claridad de parte nuestra nos parecen imprescindibles cuando su carencia es tan evidente en las pequeñas maniobras de la mediocridad politiquera. Y ojala que un texto como el que sigue ayude, sin negar la fuerza de la polémica honesta, a renovar y afinar un instrumento demasiado mellado y oxidado: el de la crítica de las ideas, de la profundización medular, del análisis conceptual, ¡el que tanto le falta al horizonte arquitectónico actual!

Un poco de historia


En el 2005, en la Dirección de Edificaciones Culturales del Ministerio del Poder Popular para la Cultura se diseña una edificación para que en ella funcione una Gran Tienda de Arte. El terreno ubicado en una parcela propiedad del Centro Simón Bolívar y cedida en comodato, está situado a continuación del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez, sobre la Avenida Bolívar de Caracas. La edificación cumple con la normativa establecida para el desarrollo del sector. Diversos problemas presupuestarios y de otra índole demoran la iniciativa hasta que en 2008 se cambia la destinación del proyecto para atender a la necesidad de una sede adecuada para el naciente Museo Nacional de Arquitectura (MUSARQ) que hace parte del programa impulsado por el Ministro Farruco Sesto que implica la creación de ocho nuevos museos nacionales. Hasta ese momento, el MUSARQ funciona con un pequeño equipo dirigido por el Prof. Juan Pedro Posani, en una sala de la antigua Galería de Arte Nacional (hoy Museo de Bellas Artes) en la plaza de Los Caobos. Ya el Prof. Posani había participado en los años 60 en la creación de una Fundación Museo de Arquitectura que, a pesar de la buena voluntad de sus fundadores, no había podido sino organizar algunas exposiciones en salas de algunos de los grandes museos existentes. Mucho menos pudo hallar una sede permanente. La decisión del Ministro Sesto es volver a tomar la iniciativa y concretarla.

La idea del Museo de Arquitectura, que estaba planteada desde la organización de la Fundación Museo de Arquitectura, como se dijo, en los años sesenta, vuelta y vuelta ahora estaba a la mano, con la posibilidad de la conversión de la Gran Tienda de Arte. Ubicación, tamaño, accesibilidad, visibilidad, relativa facilidad de adaptación tipológica del edificio ya proyectado y en proceso de construcción, todo apuntaba hacia la oportunidad de realizar casi de inmediato lo que hasta el momento lucía como un espejismo. Para ello habría que renunciar a una operación de virtudes indiscutibles: la de lograr con éxito un concurso nacional o internacional. Las circunstancias y las condiciones tradicionales del contexto político, económico y burocrático aconsejaron proceder sin más demoras: más importante era conseguir ya la sede del Museo que poner a competir a los colegas en un empeño demasiado hipotético. Por supuesto, en un futuro distante hasta habría la posibilidad, conseguidos otros terrenos y un presupuesto ad hoc, de convocar a un concurso para otra sede.

Así pues el 15 de octubre del 2009 arranca la construcción con el movimiento de tierra. Nuevos problemas técnicos y presupuestarios, vuelven a detener la obra. Sin embargo la estructura en hormigón armado de los cinco pisos se comienza a finales de noviembre del mismo año y en poco más de tres meses se termina, gracias a un sistema prefabricado totalmente “made in Venezuela”. Nueva interrupción de los trabajos. Interviene por dos veces el Presidente de la República y gracias a sus directrices, al comienzo de este año se emprende la terminación de la obra. El museo va, se construye y se pondrá a funcionar en breve. La previsión es que se pueda contar con inaugurar el Museo para finales de este año 2011.

El Museo de Arquitectura tan esperado, podrá ser una realidad concreta. Allí el gremio podrá encontrar un foro abierto de debate y presencia. Pero sobre todo será una tribuna de información y enseñaza para todo el público “usuario” de la ciudad.

Esta crónica es de una larga labor de persistencia y de terquedad, e ilustra la dificultad objetiva de realizar obras para la cultura en una situación como la actual. Pero el final de la trayectoria es positivo, si el equipo, la dirección y el público responden al reto, Venezuela contará con uno de los más importantes museos de arquitectura de Latinoamérica y quizás del mundo ¿por qué no?


El programa de trabajo del MUSARQ


Dentro de la política estratégica del año 2006 del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, y por iniciativa del arquitecto Farruco Sesto, Ministro para ese momento, se crea el Museo Nacional de Arquitectura. Su finalidad será la de documentar, difundir y concientizar los valores, características y problemas de la arquitectura, las estructuras urbanas y el diseño industrial, concebidos como instrumentos para el desarrollo de una nueva y mejor sociedad, componentes esenciales y permanentes de transformación y bienestar colectivo. Serán temas de sus colecciones, exposiciones y publicaciones, los valores, cualidades y características específicas de la arquitectura, de las estructuras urbanas y del diseño industrial en el país, en cada una de sus etapas históricas, mediante la difusión, el debate y el conocimiento de las relaciones materiales, políticas, estéticas e ideológicas de estas actividades fundamentales para la convivencia y la calidad de vida de los ciudadanos. El Museo será entonces un espacio abierto para el debate, la crítica de las ideas y la participación comunitaria. Tal pretensión y orientación implica deslindarse por completo de la antigua y ortodoxa concepción del museo como vitrina exclusiva de objetos valiosos, centro de acopio y de exposición de documentos, expuestos, además, de forma tal que su comprensión resulta inaccesible o poco significativa para el gran público. Intentaremos acercarnos, muy por el contrario, a una definición contemporánea según la cual el museo pasa a ser un dispositivo para el saber, la investigación, la reflexión colectiva y la divulgación cultural. No va a ser fácil. Pero la arquitectura y la ciudad en sí mismas así lo plantean: sin caer en la contemplación estática y pasiva ¿cómo exponer, cómo presentar, una práctica social, constructiva, económica y estética, y una realidad tangible e intrínsicamente ligada a todos los ciudadanos, que es eminentemente dinámica, mutante por excelencia? Problemas que se nos plantean y que van a exigir una buena dosis de imaginación creativa. Para tratar de acercarse a la consecución de tal reto, el MUSARQ se propone desarrollar su actividad programática en torno a cinco grandes ejes temáticos estructurantes: la historia, la ciudad, el ambiente, la tectónica y el diseño industrial.


El diseño arquitectónico y constructivo del MUSARQ


El proyecto preve tres grandes espacios libres, uno en cada piso. En los sótanos, las oficinas, los depósitos y un estacionamiento. La concepción del museo como caja cerrada que se ajusta internamente a cada evento-exposición, sigue siendo un criterio universal, puesto en discusión tan solo a raíz de la explosión postmodernista, por la idea del museo fenómeno, excepcionalidad urbana, acontecimiento espectacular. Los ejemplos son muy conocidos y se resumen en el efecto Guggenheim-Bilbao. Sin embargo, aún en esos casos, detrás y debajo del caparazón insólito, siempre se alojan las salas expositivas tradicionales. Así lo inmediato de poder contar con una sede, después de tantos años de dar vueltas alrededor de la idea de un museo de la arquitectura venezolana, prevaleció. Ya estamos a pocos meses de que Venezuela, así como Colombia, Brasil, Argentina, y Ecuador, disponga también de un lugar adecuado donde confrontar ideas, proponer soluciones, dilucidar problemas, y sobre todo reconocer la historia antigua y reciente de la construcción del espacio en su territorio.

El proyecto abría las puertas a seguir ensayando una arquitectura y un diseño diferentes-siendo costumbres y la aceptación pasiva de nociones supuestamente superiores- de las del primer mundo, que por diferentes razones se han convertido en hábitos constructivos, funcionales y formales perfectamente nocivos para la calidad de la vida social. Experiencias anteriores, teóricas y prácticas, algunas con antigüedad de decenas de años, nos permitían definir como deseable una arquitectura, liviana, de poco peso y mucha flexibilidad. Recordábamos aquella pregunta que siempre hacía Bucky Fuller ¿cuánto pesa este edificio? como premisa irónica y comparativa a toda explicación de su visión del diseño. Y queríamos insistir en algo tan obvio y sin embargo tan olvidado, que quienes comemos mangos no podemos hacer una arquitectura como quienes comen peras. Contra la imitación y lo normal no nos cansábamos de repetirnos y repetirles que la síntesis robinsoniana de inventar o errar, seguía siendo de una actualidad perturbadora. No nos preocupaba la relación con la pequeña escenografía arquitectónica del Nuevo Circo. Ubicado en la cuadra posterior al sur, su altura reducida y la escala menuda de sus elementos decorativos reducen su empaque monumental a las dimensiones de la placita triangular que lo precede diagonalmente. El contraste con el volumen y el acabado metálico del Museo de Arquitectura refuerza poderosamente el carácter casi de adorno urbano y la memoria de la pequeña escala de una Caracas desaparecida.

Nos pareció realmente sugestiva la posibilidad de empaquetar el edificio en una membrana metálica de apenas un milímetro de espesor. Un desafío tropical –lo que sólo es posible aquí, en este trópico del cual deberían nacer nuestras ambiciones serenas y nuestro orgullo terrestre. Pero también, en tensiones paralelas, el otro objetivo, la prefabricación, la rapidez de ejecución, la economía. Y por último la franqueza y la honestidad de reconocer las limitaciones históricas: las imperfecciones, la brutalidad áspera e incierta de los acabados, las evidencias de las fases constructivas, de sus secretos estructurales. Franqueza didáctica y en cierto modo también austeridad política, el edificio en su simplicidad sin disfraces podría ser un manifiesto.

El edificio no compite con nadie. Es como somos. Eso sí, pretende ser auténtico, no se disfraza de primer mundo.

El proyecto se ha valido de algunos criterios fundamentales. Primero, cómo construir es importante. Y hacerlo con métodos de prefabricación, aún más. Rapidez y economía comprobadas. Para ello se contaba con la colaboración y la experiencia de un notable ingeniero y empresario, el ing. José Adolfo Peña, quien había trabajado en su oportunidad con Villanueva en el Museo de Bellas Artes. Segundo, la economía de los medios debe ser esencial y debe corresponderse en paralelo con la austeridad de las soluciones formales. Apostamos a lo sencillo y evidente, al recato estructural y a lo asequible de los detalles. Tercero, este país no necesita entrar en el club de los imitadores de las suertes espectaculares que en el “primer mundo” han hecho famosas a tantas “prime donne” de la arquitectura internacional. El museo no se parece a un galpón…es un galpón. No tiene porque ser más que un espacio decente, honesto, flexible y útil, sin esos gastos de representación que en un país como el nuestro siempre huelen a nuevorriquismo. El edificio no será el gran protagonista, según el modelo que nos echan en cara los países industrializados. El protagonismo lo tendrán las exposiciones y sus contenidos. Es ésta una opción escogida con toda premeditación: es una tesis que defiende el MUSARQ como la opción que corresponde y simpatiza con nuestra historia, nuestra idiosincrasia y nuestras condiciones geográficas y ambientales. Es también lo que pensamos que corresponde al futuro de la construcción del espacio en un mundo atenazado por las perspectivas de las grandes crisis ambientales y energéticas.

En resumen, el edifico es exactamente lo contrario de lo que está de moda en la arquitectura globalizada. Allá se inventan formas excepcionales para desespero de ingenieros. Aquí, en cambio, se parte del ingenio de los ingenieros. Allá el espectáculo predomina y es finalidad suprema. Aquí, en cambio, economía de medios y lógica de funciones. Allá se alardea, el grito es ensordecedor y el lujo la consigna. Aquí, en cambio, la palabra es simple y la austeridad es serena y no exenta de alegría.

La única ambición, si la hay, es que con él se pueda demostrar que con poco se puede hacer mucho y que se puede trabajar sin el ojo puesto en las revistas de los países ricos y decadentes, reconociendo nuestras condiciones específicas y de ellas sacando fuerzas. Puesto que de arquitectura estamos hablando, es lo que nos atrevemos a proponer: un ejemplo de modestia pero también de calidad. Una bandeja donde los demás puedan presentar sus manjares. Y donde se pueda apreciar lo que en la historia se ha hecho y aprender de ello.

12 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Consulté diferentes definiciones sobre "galpón"
    De acuerdo a la RAE y word reference:

    1. m. Casa grande de una planta.
    2. m. Departamento que se destinaba a los esclavos en las haciendas de América.
    3. m. Am. Mer. y Hond. Cobertizo grande con paredes o sin ellas.

    De acuerdo a Wikipedia:

    "Se denomina galpón a una construcción relativamente grande que suele destinarse al depósito de mercaderías o maquinarias. Suelen ser construcciones rurales con una sola puerta"

    Llama la atención al menos, la adjetivación como espacio "Decente y Honesto" que hace el autor (si de su uso hablamos), aparte de "la franqueza y la honestidad de reconocer las limitaciones históricas: las imperfecciones, la brutalidad áspera e incierta de los acabados"...es decir, algo así como que deberíamos seguir "comiendo con las manos" tomando el alimento de rupestres utensilios elaborados con arcilla y madera que se balancean sin equilibrio sobre el suelo de tierra por que...es que ¿así somos?

    Ni hablar de: "Aquí, en cambio, se parte del ingenio de los ingenieros"...¿punto de partida "lógico" para el museo de nosotros Los Arquitectos...? y que decir de la irracional e inconcebible (al menos a mi juicio) ubicación en lo que tradicionalmente era y ha debido continuar siendo una PLAZA frente a un edificio que, para bien o para mal forma parte de nuestro patrimonio o al menos memoria colectiva por el solo hecho de haberse presentado la oportunidad o "chance" e "ideosincráticamente" hay que aprovechá´" y "agarrá man que sea fallo"...porque igual "refuerza poderosamente el carácter casi de adorno urbano y la memoria de la pequeña escala de una Caracas desaparecida". (sin ánimo de comparar, menos mal que a los Romanos se les dió por hacer su coliseo y otras obras algo mas grandecitas)

    Estimo que lejos de estar de acuerdo con tendencias de moda o globalizantes (como describe el autor) para la exaltación del ego de quien les crean (edificios estridentes y casi injustificables e inviables desde el punto de vista económico) o con un estilo "a la premio Pitzker de turno" el hecho de estudiar y ejercer Arquitectura en un país como el nuestro debería tener un fin algo mas noble que producir como resultado un Galpón! ¿Qué debo decir entonces a mis alumnos de diseño?!!!(El galpón es de paso una "solución importada" y no precisamente con orígenes autóctonos o criollos...y por cierto en la USB impartimos clases de diseño en uno, el No.5, al que por cierto le tengo mucho cariño).

    En verdad llama la atención, sobre todo si tomamos en cuenta las bondades de creaciones en la arquitectura VENEZOLANA con probada, reconocida e indudable calidad y que en modo alguno representan valores de aspereza, imperfecciones o inferioridad técnica ni por el contrario protagonismo exagerado, "nuevorriquismo" o pretensiones de Prime Donne...por cierto le recuerdo al autor que los mangos fueron traídos hace bastante tiempo de LA INDIA y aunque a mi tambien me gustan bastante no tengo ningun tipo de complejo en admitir que no son originarios de por estos lares...eso sí, para mi, al igual que muchas otras cosas son los mas sabrosos!

    Pd: también me gustan las peras...

    ResponderEliminar
  3. La humanidad ya tiene suficientes siglos sobre la fas de la tierra y ha alcanzado un nivel tal de comunicación como para que sigamos intentando hacer de las diferencias el eje de una conducta a seguir y mercadear la verdad de algunos como la única verdad.

    Los avances de la civilización quedan registrados en sus ciudades y como ciudadanos tenemos que entender que hacer ciudad debe ser la preocupación de un colectivo motivado a participar y que luego de alcanzar un consenso pone en manos de algunos expertos la construcción para que al final la mayoría y no a unos pocos que ostentan el poder político en un momento dado sean los únicos que por su carga ideológica acepten como bueno de algo ha partido de la negación de los consensos y el menosprecio de una Caracas que a pesar de la indolencia no ha desaparecido.

    Me parece poco profesional y pueril reducir el oficio del arquitecto a hacer lo contrario a lo que hacen quienes no piensan como yo y menospreciar el acompañamiento del ingeniero evitando que use su ingenio en la solución de situaciones novedosas de las cuales históricamente se han beneficiados los equipos que han colaborado en edificaciones innovadoras y la sociedad en general, lo cual le han sumado conocimiento al desarrollo humano y por lo tanto merecen ser tomadas en cuenta como hitos a conservar y mostrar.

    La buena arquitectura es la que logra entender y dar respuesta a un momento y un lugar sin prejuicios y con una visión universal que no descuida las peculiaridades del entorno donde le tocara insertarse, mas aun cuando esa inserción coincide con un espacio donde existe una larga historia de planificación. Muchas arquitecturas inclusive han logrado activar ciudades completas poniendolas en el mapa mundial como destinos que merecen ser conocido y lo cual nos beneficia a todos como habitantes de un mismo planeta.

    Las malas arquitecturas son doctrinarias y usan la ciudad como oportunidades de mostrar sus manifiestos y por ello cualquier consideración distinta a lo meramente político es secundario ya que mas que reconocer una historia y un entorno el objetivo es afectarlo para imponer (como sucede con el Museo de Arquitectura) esa “..actitud perturbadora...de la síntesis robinsoniana de inventar o errar..” y donde por lo visto no cabe actitudes conciliadoras como respetar y aprender.

    El uso es una excusa que justifica la inserción en un momento dado de una pieza en la ciudad entendida como organismo vivo que crecen con los ciudadanos a partir de un ensamblaje de vacíos y llenos que responden a ciertos códigos universalmente aceptados como buenos y cuyo fin ultimo es construir un lugar para la convivencia y no para el adoctrinamiento. Si uno de los fines de este edificio (que dice ser un museo) era la participación ha desperdiciado en la fase inicial de su concepción la posibilidad de nutrirse del valioso aporte que suele lograrse al convocar todos los talentos locales y hasta foráneos que democráticamente deberían participar cuando se trata de edificaciones y espacios urbanos significativos.

    Si uno de los fines de esta edificación era sumarle valor a Caracas y a la arquitectura de Venezuela creo que no lo ha logrado por que ha diferencia de otros edificios que supieron motivar la creatividad en torno a lo estético y lo constructivo usando creativamente materiales sin regodearse demasiado en el valor que pudiese tener su peso o espesor, quienes firman este manifiesto-edificio se jactan de haberlo logrado justificando la maniobra con argumentos como:“..el Museo de Arquitectura refuerza poderosamente el carácter casi de adorno urbano y la memoria de la pequeña escala de una Caracas desaparecida..” donde queda muy claro ese afán de negar la historia y menospreciar el esfuerzo sincero de otros como condición indispensable para imponer una verdad, que declaraciones como “..el Museo de Arquitectura.....es una bandeja donde los demás puedan presentar sus manjares...y puedan apreciar lo que en la historia se ha hecho y aprender de ello..” termina convirtiendola en un burdo y muy poco austero disfraz.

    ResponderEliminar
  4. Profesor Posani
    Anoche me quedé pensando y llegué a la conclusión esta mañana que de pronto la estrategia o enfoque de entrada es equivocada.
    Estimo que el mejor y más honesto homenaje, ¿El más lógico?, ¿Qué corresponde tal vez? que se le podría hacer en este momento a la Arquitectura en nuestro país (si, con mayúscula), y quizá por ello lo difícil que hasta ahora ha sido conseguir una sede que albergue un “museo” como tal, porque el universo o circunstancias suelen conspirar para los más altos fines… sería un reconocimiento en vida a su existencia. Esto se traduciría, entre otras cosas, a por ejemplo restaurar obras emblemáticas, a limpiarlas, a volver a darles la dignidad que tuvieran “cuando aún eran jóvenes” a pesar de haber cambiado su uso, a pesar de haber quedado empequeñecidas por una ciudad que naturalmente crece!. ¿Qué mejor homenaje que invertir recursos y rescatar, no solo edificaciones si no paseos, pasajes, aceras, plazas y parques? Se me antoja una comparación un tanto antipática para ilustrar mejor mi punto, ¿Se imagina Ud.la tremenda ironía o contradicción que podría significar hacer un “MUSAL” ó “MUMED” (Museo de la Saludo ó Museo Médico) como homenaje a la salud y medicina Venezolana? ¿No sería más sensato en nuestro particular contexto, en nuestro grado de “evolución histórica” y para no cometer los errores e imitar a las “grandes potencias decadentes” (siendo consecuente con su propuesta e ideas) el Dignificar la salud y medicina venezolana dotándola de infraestructura adecuada e insumos para operar? ¿No estará sucediendo algo parecido con esa idea de una sede para un museo de arquitectura? Le recuerdo a los demás lectores que El Colegio de Arquitectos ni siquiera posee lo que podría llamarse como una sede propia o digna de representar un gremio como el que representa, y pese a los grandes esfuerzos que han hecho y hacen quienes la integran está relegada a un pequeño espacio en un sótano de un centro comercial con cuestionable valor como pieza representativa de “buena arquitectura”…es al menos contradictorio ¿no le parece? Inclusive como estrategia de divulgación y pensando en su utilidad a futuro se me ocurre que, (y voy a otro ejemplo para ilustrar el próximo punto) “La estrategia” de tener una Gran sede para una Biblioteca Nacional…¿Es para tener como los demás países una Gran Biblioteca para hacer Tours y recorridos escolares?...en las circunstancias actuales ¿no le sonaría mas “lógico” utilizar los recursos disponibles, en crear (antes que una sede grandota y monumental) una serie de bibliotecas en todas las plazas Bolívar del país en las que TODOS puedan tener fácil acceso al conocimiento plasmado en los libros?...quizá más adelante, y si los recursos lo permiten, podríamos pensar en edificar el equivalente a La Catedral de San Pedro en Roma para la iglesia católica pero para sede de la Biblioteca Nacional, no lo sé (tampoco me voy a poner a criticar la que ya tenemos…ya está hecha) ¿No será mejor pensar y diseñar una exposición itinerante para difundir los valores de la arquitectura e identidad venezolanas, que pueda apreciarse tanto en Caracas como en Turimiquire, Barquisimeto o Altagracia deOrituco?...(Digo si en verdad es menester ahorita mismo una divulgación de este tipo de información)…Estimo que si invirtiéramos nuestro esfuerzo en conservar y recuperar lo que tenemos hasta ahora como muestras o íconos de nuestra Arquitectura, dignificamos nuestras ciudades, aceras, monumentos, etc, los iluminamos bien, cuidamos, limpiamos, etc, y los que fueron destruidos en aras de un “cuestionable progreso” al menos reconstruidos o rememorados artificialmente, por medio de documentación (planos, dibujos, maquetas o digitalmente)…pienso en tantos…hotel Majestic en el centro, Casas de Manuel Mujica Millán en Campo Alegre, la amputación que le hicieron a la entrada del Teatro Municipal…etc, etc, etc…empezaríamos a tener por todas partes material de exhibición “en vivo” a todo lo largo de nuestras ciudades…y más adelante ¿Por qué no? Un MUSARQ…

    ResponderEliminar
  5. Hace 30 años el diseño del Centre Pompidou resultó escandaloso en París, pero jamás la mediocridad de este galpón

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una cosa es romper esquemas, otra es disfrazar la ranchificación de "propuesta novedosa".

      Eliminar
  6. eso es porque el Pompidou no ha resultado ser un edificio mediocre..

    ResponderEliminar
  7. No se nada de arquitectura, pero esteticamente, este ¨museo¨parece un galpón para albergar buhoneros, con el respeto que me mercen los buhoneros

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo con usted, pero los mediocres que crearo y ejecutaron el diseño, se disfrazan con estupideces populistas y tercermundista tipico del los chavistoides¡

      Eliminar
  8. No soy arquitecto, y escribiré simplemente como una caraqueña que siente que su ciudad ha sido agredida al privilegiar un esperpento como ese "museo" de la arquitectura, por encima de una plaza para el disfrute de los ciudadanos. Si algo necesita nuestra maltratada ciudad son espacios verdes que refresquen el agobiante tránsito de los peatones, y no un descuidado galpón de metal que rebote hacia los viandantes el calor y el sofoco del sol tropical. Pésimo el concepto de Posani, peor los que hacen apología del mismo.

    ResponderEliminar
  9. que pedazo de mierda ese edificio.

    ResponderEliminar