viernes, 4 de noviembre de 2011

Civilización o barbarie, civilización o desarrollo


(1) Agricultura urbana en La Habana, Cuba

Problemas del subdesarrollo


El subdesarrollo y su teoría, en lo que atañe especialmente al estudio de sus orígenes y causas, tiene ya una larga historia. Pero justamente la evolución histórica hoy nos obliga a replantear todo el problema y su análisis. En efecto, necesariamente hay que partir del reconocimiento elemental de que el subdesarrollo se define en relación con el desarrollo. Hay que recordar que no puede haber subdesarrollo sin el espejo del desarrollo.

El subdesarrollo es la ausencia, la carencia, el defecto, del desarrollo. Pero ¿cuál desarrollo? El desarrollo, tal como lo conocemos, es el desarrollo de los grandes países industrializados. Pero hoy el mundo constata que precisamente ese desarrollo está acabando con el planeta. El desarrollo, tal como ha sido concebido y puesto en práctica en el llamado “primer mundo”, junto con todas las maravillas científicas y tecnológicas que nos ha aportado, ha también, paralelamente, envenenado el clima y erosionado, contaminado y destruido la naturaleza.

Su núcleo duro, extremadamente capitalista, ha hecho mucho más que eso. Ha arrojado a la muerte, a la miseria, al miedo, a millones de seres vivientes. La cadena de consecuencias perversas del desarrollo del “primer mundo”, animado por la búsqueda desesperada del crecimiento económico, ha conducido a una catástrofe inminente. Inclusive se ha avanzado la tesis, en función de recuperar la razón y el sentido humano de nuestra existencia en la tierra, como raza y como especie, de la necesidad de parar el crecimiento y de ir hacia una sociedad humana regulada por el “decrecimiento”. Por lo tanto, independientemente de la validez de ese mecanismo económico, la realidad indica que la alternativa clásica, “civilización o subdesarrollo”, como alternativa angustiosa, dramática, que se le planteaba al llamado “tercer mundo”, ya no tiene sentido. Ni siquiera en la versión más actualizada de “socialismo o barbarie” con la cual se identifica razonablemente civilización=socialismo.


(2) Agricultura urbana en La Habana, Cuba.


Hoy la alternativa-disyuntiva que se le plantea al mundo del “subdesarrollo” ya no es cómo alcanzar el desarrollo del primer mundo, porque ese “desarrollo” está envenenado. En sus banderas y eslógans, en los que los neoliberales del mundo todavía esgrimen, hay que colocarles un aviso bien grande: “peligro de muerte”.

Y aquí es donde y cuando hay que dar un salto cuántico. Desde este mundo en que vivimos, debemos concientizar de inmediato que ese objetivo que se nos ha planteado en términos de estrategia política, alcanzar el desarrollo, convertirnos por fin en primer mundo, está completamente equivocado. Esa meta está podrida, desahuciada. Ese fin implica destrucción, la de ellos y la nuestra. Ése no es un fin, es un final, y bien trágico.

A partir de estas consideraciones se abre una tarea gigantesca. Cómo independizarnos de la colonización mental que nos ha hecho creer que civilización es desarrollo capitalista. Cómo hacer para replantear crecimiento civilizatorio sin crecimiento económico. Cómo reorganizar desde las bases nuestros sistemas sociales y económicos evitando caer en la trampa del “desarrollo” del primer mundo y los grandes peligros de la competencia desalmada. Una multitud de problemas se despliegan ante nosotros. Cambiar de actitud, de ideas, de hábitos, de creencias. Volver a descubrir el valor del ocio, de la reflexión pausada, de la relación fraternal. Replantearnos el sentido de nuestra existencia sobre el planeta. Tener el valor, desde aquí, precisamente, con todo lo paradójico que pueda parecer, desde las tierras del abandono, de la miseria, de la depauperización, del “desarrollo tradicional, de reconocer el significado trascendental de darle otro sentido a la vida en comunidad y de atrevernos a plantearnos la meta nada utópica de reconstruir el mundo.

Fecha: 04-11-2011 - 01:30 p.m.

No hay comentarios:

Publicar un comentario