martes, 15 de mayo de 2012

Otros museos, otros mundos

(1) Museo de la Cité de l'Architecture & du Patrimoine. París.

Uno de los objetivos inscritos en el programa cultural del MUSARQ es el de tomar contacto con los demás museos de arquitectura del mundo y construir con ellos un sistemas de relaciones mutuas que puedan beneficiar a la información y a la reflexión acerca de hacia dónde va el desarrollo de la ciudad y la arquitectura en las diferentes regiones del mundo. Con la vital colaboración de la Embajada de Francia en Venezuela y del Laboratoire pour l'habitat populaire, el director del MUSARQ ha tenido oportunidad de volver a tomar contacto personalmente con dos importantísimos museos franceses, el Arc en reve de Burdeos y el de la Cité de l'Architecture de Paris. Adicionalmente pudo también visitar varias realizaciones de viviendas populares francesas y participar en dos conferencias-debates en el Espace Niemeyer de Paris y en el Instituto de Urbanismo de la Universidad de Grenoble.

MUSARQ Profesor Posani, ¿cómo describiría la acción cultural de esos museos que usted visitó?

JPP Sea el Arc en Reve como el Musée de l'Architecture -el primero más de provincia, el segundo centrado en el ambiente cosmopolita de Paris- desarrollan un programa muy intenso de exposiciones (y publicaciones) de muy alta calidad, sea en el nivel de la museografía como en la densidad del contenido. La asistencia podría decirse que es masiva aunque la participación se distingue por la muy fuerte presencia de los profesionales. Ello es consecuencia inevitable de estar orientados fundamentalmente hacia los arquitectos, sus problemas conceptuales y estéticos y sus realizaciones formales. Por supuesto eso no está mal en sí, pero tiende a reducir o excluir la relación con el público en general, “los habitantes urbanos”, quienes son en verdad los que usan, disfrutan o padecen, en las ciudades, las consecuencias de las decisiones constructivas. Ésa es una primera constatación, a la cual hay que agregar en seguida otra: la obra de arquitectura es tratada siempre como obra única, excepcional, aislada de consideraciones de contexto, como si fuera el resultado de una acción demiúrgica absoluta. El arquitecto como creador, sólo y en el vacío social. Independientemente del valor estético de las exposiciones y de la altísima calidad artesanal de las maquetas que constituyen el núcleo principal de ellas, uno echa en falta una explicación, auque sea somera, de las razones, de las estructuras, de los métodos constructivos, de las repercusiones sociales, de todo el contexto que siempre da sentido político y humano a lo que se realiza. De todos modos, los contactos muy francos que se tuvieron, permiten pensar en una colaboración y un intercambio de parte y parte que puede llevar a un trabajo de información, aquí y allá, extremadamente interesante.

(2) Museo de la Cité de l'Architecture & du Patrimoine. París.



(3) Museo de la Cité de l'Architecture & du Patrimoine. París.


MUSARQ En las conferencias en las cuales usted participó ¿cuáles fueron las reacciones del público?


JPP Agrego, antes de seguir, y en relación a lo que me preguntaban anteriormente, que en la filosofía de esos excelentes museos, en los cuales, lo advierto, al visitarlos es grande el deleite para un profesional como uno –formado en el mundo muy particular de la cultura arquitectónica- no aparece inscrito un programa constante, reiterativo, de debates de ideas, de discusión abierta y colectiva. Lo museos son pasivos, bellísimos, pero dedicados a una élite. Desde luego, uno puede preguntarse si pudiera ser de otro modo, tal como han evolucionado las condiciones de la cultura del llamado “primer mundo”. Con relación ahora, a las reacciones del público. Te preciso que los temas de las conferencias se relacionaban siempre con la vivienda y su situación en Venezuela o en Colombia (participaban también Jaime Beltrán, representante de comunidades populares del sur de Bogotá y María Valencia Gaitán, Secretaria para el Hábitat de la nueva administración bogotana). El asombro era evidentísimo: ¡tres millones de viviendas para el 2020! Inconcebible, ni siquiera para un país como Francia que pudiera producir el doble, si hubiese voluntad política, y que sin embargo está empantanada en la crisis más violenta que las generaciones actuales puedan recordar. A ello los asistentes franceses agregaban el escepticismo causado históricamente por el fracaso social de los grandes conjuntos construidos en las periferias, los “quartiers de banlieue” de las grandes ciudades. No es fácil explicar las diferencias y el peso de los valores sociales y políticos o las distancias culturales entre nosotros y ellos que alteran las perspectivas y opacan las opiniones. Pero dos constataciones resultaban evidentes: nuestras dimensiones cuantitativas son excepcionales para cualquier país del mundo, mucho más si nos concretamos a América Latina. El nuestro es un caso en el cual la transmutación de cantidad numérica en calidad de vida es absolutamente contundente. Eso sí, queda pendiente el problema de la calidad de diseño. En eso fuimos muy claros: se trata de una deuda con la cual debemos cargar. Únicamente con el tiempo y un gran ejercicio de autocrítica democrática y participativa es que podremos ir mejorando, hasta un punto en el cual podamos declararnos satisfechos.

Conferencia-debate en el Espacio Niemeyer. París.
 
Conferencia en el Instituto de Urbanismo. Grenoble.

MUSARQ Los conjuntos de “logements sociaux”, de vivienda popular, que usted pudo visitar, qué impresión le produjeron?

JPP Los conocía por la información de las publicaciones. Otra cosa es visitarlos, por fuera y por dentro, como en efecto fue posible, gracias a la magnífica colaboración del Laboratoire International pour l'habitat populaire. En especial los diseños de un arquitecto, aquí poco conocido, Jean Renaudie, ya fallecido y prematuramente. En el barrio de las “Etoiles”, en la combativa ciudad de Givors, cerca de Lyon, la realidad de la baja altura y alta densidad, la copresencia de todos los servicios, escuelas, kinder, parques, hasta bibliotecas, mediatecas, salas de cine y teatro, combinados con una forma ingeniosa y creativa de integrarse con el paisaje y la topografía, constituyeron para mi una experiencia y una lección importantísimas. Y debo recordar que se trataba de realizaciones de finales de los años setenta, nada menos. Nada que ver con lo que vino después. Allá los vecinos nos explicaban su felicidad de vida; en cambio en las banlieues actuales, todas las noches de los fines de semanas, la juventud sin trabajo y sin futuro, quema carros.

(6) Viviendas populares. St. Denis, cerca de París.

(7) Viviendas populares. St. Denis, cerca de París.

(8) Viviendas populares. Grenoble. Sur de Francia.

(9) Viviendas populares. Arq. J. Renaudie (Premio Nacional). Givors, cerca de Lyon, sur de Francia.

(10) Viviendas populares. Arq. J. Renaudie (Premio Nacional). Givors, cerca de Lyon, sur de Francia.

(11) Viviendas populares. Arq. J. Renaudie (Premio Nacional). Givors, cerca de Lyon, sur de Francia.

MUSARQ ¿Alguna consideración final?

JPP Me traje la conciencia, renovada una vez más, de que aquí, en Venezuela, estamos en el ojo del ciclón. Debemos darnos cuentas de la tremenda importancia de lo que se está haciendo. Con errores y todo, a veces graves, a veces con omisiones de mucho peso, a veces con defectos de programación de consecuencias críticas, aún con todo eso y más, estamos realizando un sueño hasta ahora inconcebible: todo ciudadano venezolano tendrá su casa digna. No se trata tan sólo de una consigna política resultado de una voluntad política. O por lo menos no sólo de eso: se trata de lo que un “maestro del pensamiento” como Edgard Morin, llama “una política de civilización que de nueva vida a la buena convivencia y regenere la solidaridad”. Un asunto, pues, de humanidad.

El tocayo Jean Pierre Bouhana del Laboratoire, lo sintetizó con un involuntario juego de palabras: una experiencia que es una esperanza.

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