martes, 29 de mayo de 2012

Se usaba USA, se usará China


por Juan Pedro Posani

Jóvenes o viejos, hoy tenemos la oportunidad histórica de asistir a un gran cambio de cultura. Es bueno que nos demos cuenta de ello. El mundo ha crecido en el último siglo, amparado por la sombra que arroja el gigante del norte. "The american way of life" ha sido, por lo menos desde el final de la segunda guerra mundial, la consigna cultural, el modelo de comportamiento, la referencia inevitable en el consumo, en el uso del inglés, en la admiración por su cine, en la obediencia sincera o cínica de los gobiernos occidentales a sus deseos. Los mercados y las finanzas han sido el campo internacional en el cual se ha decidido lo que han querido los grandes intereses norteamericanos. Y la potencia militar de los Estados Unidos no tiene réplica, hasta ahora… El futuro, el progreso, la ciencia, la normalidad y los excesos ¡Cuántas palabras para representar la dominación gringa! El mundo ha sido y sigue siendo “americano”. Nuestra experiencia de vida así lo demuestra, pues esa 'way of life' nos ha penetrado hasta los huesos…

¡Pero ahí viene el cambio! Ya las cosas del mundo, de esta mínima pelotita de tierra que avanza por el infinito a 2.2 millones de Km. por hora, están en un proceso acelerado de cambio. De USA pasamos a CHINA. Demasiados factores así lo indican. Dentro de veinte, cuarenta años, la way of life dominante en el mundo será china. Del imperio aterrador, erizado de cañones y bombas, que también ha sido capaz de embelezar al mundo con sus productos y canciones, se pasará a otro imperio, esta vez pacífico (mientras lo dejen serlo), todo comercio y transacciones, obsesionado por el trabajo y las avasallantes necesidades de su población desmesurada. Nos conquistaban con la metralla, se imponían con la amenaza de sus bombas atómicas, ahora el nuevo imperio pasará a convencernos con la avalancha de sus precios, con sus tretas mercantiles, con su simpática bonhomía, cautivadora y micrométrica. China es un hecho mundial. Nuevo e irresistible.

Lástima que trate de convencernos construyendo un modelo que repite en demasía todo lo peor que en el último siglo han estado haciendo en el primer mundo –y nosotros imitándolos en el nuestro– sin que hasta ahora se perciba algo que se lo separe, lo distinga, lo disocie del consumismo, de la ambición de lujo y de lucro, de la brillantez superficial, de los fenómenos sociales, fantasmas de la injusticia, cuyos repetidos, excesivos errores y horrores bien conocemos.


Valga una prueba: una más de las tantas. Un centro comercial, uno más entre tantos que se construyen en China. (Archdaily, 15 de mayo). Pero ¡que lujo, que dimensiones, que descaro! En la ciudad de Chongquing, los emporios del bienestar como Armani, Zara, H&M, DKNY, ImaxCinema, Apple, Costa Coffee, GAP, tendrán en el “Starlight Place” uno de sus mejores sitios de venta. La inauguración, con bombos y platillos ha contado con la presencia complacida de las autoridades locales del Partido Comunista. Los arquitectos, el grupo Aedas, se han lucido diseñando una fachada ultra transparente, cristal y luz, y en el interior espacios gigantescos atravesados por esos puentes y pasarelas que ya son lugar común para crear un sentido de cierta aventura en estos universos privados que se pretenden públicos.

¿Habrá que recordar a Piranesi? No hace falta ser pedantes: ésta es la nueva China que nos va a conquistar.

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