martes, 19 de febrero de 2013

Una respuesta a una provocación

(1) Exposición Concurso Nacional de Arquitectura Recinto Ferial Caracas. Planta Baja del Museo Nacional de Arquitectura, MUSARQ.

por Juan Pedro Posani

Entre las recomendaciones de táctica y estrategia que siempre ofrecen quienes saben de polémicas y enfrentamientos, está, en primer lugar, la clásica de no caer en provocaciones. Pero hay casos que aún sabiendo que son provocaciones, no es fácil ignorar y pasarlas por alto. Y viene al punto el reciente artículo del arquitecto Oscar Tenreiro, aparecido en el periódico de extrema derecha “Tal Cual”, que circula sobre todo en el este del este de Caracas, con alguna resonancia en lo que queda de los círculos intelectuales de la cuarta. El artículo se titula “Un concurso como pocos” y apareció el sábado 16 del corriente, también acompañado por un largo comentario en el blog correspondiente.

Y le debo una respuesta a la provocación, que otra cosa no es el texto de Tenreiro, porque éste va dirigido al concurso para El Recinto Ferial Caracas a construirse en el Parque Simón Bolívar de La Carlota. Y la respuesta se la debo, no ya como director del Musarq, sino como miembro del jurado que seleccionó y asignó los premios, por las implicaciones abiertas o solapadas que contiene el artículo. El texto de Tenreiro no contiene juicio alguno, como sería deseable, que involucre un examen de los resultados arquitectónicos. Para ello habría tenido que visitar la exposición de los trabajos, en el mismo Musarq.

Pero pisar un museo de la revolución es algo que el arquitecto Tenreiro no hará jamás. A pesar de su llamado reiterativo a la discusión en términos de disciplina profesional y de cultura urbana, en su ataque al concurso no se digna exhibir un solo argumento que tenga que ver con la calidad de las propuestas. El artículo es una sola larga diatriba de naturaleza política, montada sobre un fondo insistente y aburrido de naturaleza autobiográfica. Tenreiro no parece poderse sustraer a un clima que lo afecta profundamente, marcado por la sospecha, la amargura, el reconcomio y el odio. Habla, con una desfachatez insólita, de esta dictadura que nos oprime y amordaza con las artes sutiles de una falsa democracia diseñada ad hoc, y hasta tiene el atrevimiento, a partir de lecturas improcedentes, de comparar el abominable régimen nazi con la revolución bolivariana: “una reedición de las perversidades de la exclusión racial (!) nazi… una analogía perfecta”.

Es evidente que Tenreiro no sabe de lo que está hablando o empastela las cosas por ser otro ciego ideológico más. O que a partir de esos ingredientes emocionales que señalaba, ya le resulta imposible entender aunque sea medianamente, esta nueva realidad venezolana. Es lamentable, desde la atalaya del odio y del racismo no se percibe sino un paisaje de terror y de pesimismo atroz. Es inevitable. Pero lo que llama poderosamente la atención es que Tenreiro protesta, entre irónico y lastimero, contra una supuesta exclusión que, como método generalizado tanto marcaría a la actual política cultural, hasta afectar, naturalmente, a la gestión y a los resultados del concurso en cuestión. Tenreiro ignora, o se hace que ignora, que hubo un llamado a concurso del modo más abierto, transparente e imparcial, absolutamente impecable. Muchos de los participantes que al final no presentaron propuestas estuvieron expuestos a la campaña de descrédito y de rechazo dirigida desde centros reaccionarios académicos y profesionales bien conocidos.

Quienes no presentaron propuestas difícilmente pueden quejarse. Tuvieron toda la libertad para presentarlas y en definitiva se autoexcluyeron. Perdieron la ocasión de participar en una muy interesante y oportuna confrontación de ideas. Y Tenreiro, si quiere mantenerse, a pesar de la ira, dentro del marco de lo que él llama la ética profesional, no puede lanzar alusiones a un supuesto ganador porque es “contratista” de la Gran Misión. ¿De dónde saca sus sórdidas implicaciones? Seguramente de su incapacidad para asumir la honestidad ajena. ¡Seguramente supone que el jurado estaba al tanto de la coloración política de todos y cada uno de los participantes y de acuerdo con ello ha sido el reparto de los premios! Se lograría así, según afirma, la “pureza ideológica de quienes trabajan para el Régimen”.

(2) Primer Premio. Arquitecto Servando García Lugo

El odio político parece que le hace perder, al arquitecto Tenreiro, todo asidero intelectual. Lo único que puede elaborar, entre fantasmas, son fantasías persecutorias. Y en todo caso, si lo que está proponiendo es que en los concursos del Estado se excluyan a todos los profesionales empleados del Estado, (una proposición absurda, pero al fin y al cabo una proposición) también debía haberlo dicho antes y someter esta muy dudosa condición excluyente al juicio de todos los profesionales. Pero de seguro el arquitecto Tenreiro no iba a participar con una recomendación en un concurso público de esta dictadura.

En conclusión, una vez más, lamentablemente, se está perdiendo la ocasión de hablar seria y pausadamente de arquitectura. Con “interlocutores” así es imposible el diálogo. Porque lo único que se oye es el resuello mefítico de la herida. Y, por lo que puede interesar, el miembro del Jurado a que alude, perfectamente enterado de todas las propuestas, fue precisamente uno de los que insistieron en la calidad del que ha sido el ganador.

4 comentarios:

  1. Impecable respuesta del Maestro Posani! con su amplia autoridad academica y revolucionaria puso en su sitio a uno de estos "opinadores" de la ultraderecha.
    Es increible como profesionales que tuvieron contratos para edificios publicos cuartorepublicanos como la plaza Bicentenaria de Miraflores o el Teatro del Oeste sean capaces de criticar la transparente politica de concursos implementada por el Gobierno Revolucionario y en particular por nuestro Ministro de la Cultura Farruco y la OPPPE.
    Parece mentira que el Arq. Tenreiro despues de haber sido socio del Ministro Sesto durante tantos años, no haya aprendido nada de arquitectura ni de compromiso intelectual.
    Asi son...no aprenden, son ciegos ideologicos.
    Por fortuna nuestros lideres de la vanguardia cultural del proceso estan claros y atentos para salirle al paso a estos tarifados, demostrando el alto grado de compromiso de nuestros funcionarios con esta revolucion y sus cargos.

    Viva Posani! Viva Farruco! Viva Chavez!

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  2. Tenreiro Degwitz escribe esas lineas como dando lástima, pero con mucho odio. Sorprende que personaje tan serio en otros tiempos, todavia sostenga la mentira de que para trabajar con este gobierno, halla que vestirse de rojo rojito; él mismo recibió diversos contratos para elaborar proyectos para este gobierno en sus primeros años, cuyos montos en conjunto pasaban de los 4mil millones de bolivares(4mil Bs en aquel año 2002 era mucha mas plata) Y mismo gobierno que le dió el Premio Nacional de Arquitectura, que aunque bien merecido, ¡¡¡no se lo queria dar nadie de la IV república!!!
    Otrora importante intelectual, profesor, y obligatoria referencia para la critica y el pensamiento urbano y arquitectonico del pais, hoy da lastima escribiendo en el unico periodiquito donde le han dado espacio. Su odio viene del ego herido; no soporta que estén pasando tantas cosas en sus narices, y que ni siquiera recordemos por qué numero empieza su telefono. LAstima tanta imbecilidad y soberbia, porque la verdad, podría estar construyendo mucho, y ayudando más. ¿Pesarán tanto sus apellidos y tanto su copeyana sangre como para no acercarse con mas humildad a las cosas que están pasando, las buenas, las más humanas, las más sociales?
    COmo diría él mismo: ¡por Dios!

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  3. Me sorprende enormemente estas lineas, incluyendo sus comentarios. Creo que en la ciudad no había abierto debates de como afrontar los nuevos retos que se nos presentaban en materia de la ampliación y creación de espacios públicos para nuestra ciudad.
    La Alcaldía Metropolitano fue pionera en la creación de un concurso que hablase de ese lugar que exigíamos como habitantes de la Gran Caracas, y que tenia el espacio propicio para ello. Este concurso, abierto, importante recalcar, y sus propuestas podría ser discutidos y expuestos en el Musarq, o en el "Galpón", así llamado por su proyectista, pero no contaría, ni contó, con la aprobación simplemente por ser iniciativa de personajes que adversan al gobierno.
    Unas de las cosas por las que me sorprende que se realicen este tipo de concursos es por el simple hecho de que este Museo, por ser un edificio de importancia para TODO el gremio, no sea llamado a concurso, por el contrario, se auto otorgan responsabilidades y se "ejecutan y ya".
    Quisiera saber cuan es la razón por la cual no se hizo el concurso Abierto para la realización del mismo?. Y por cual razón ahora si se defiende tanto el concurso semi-abierto de la Carlota, y esta connotación se la hago por la razón de ser seguramente una participación ligada a un partido o pensamiento político rojo.
    Solo hago un llamado a sus conciencias y al verdadero debate abierto de ideas para la mejora de nuestro sistema Arquitectónico y que se realicen obras de calidad y de importancia para nuestra sociedad.
    No quisiera dejar a libre interpretación lo que pienso sobre la GMVV. Como ustedes, estoy totalmente de acuerdo con la implementación de estos planes, pero con la única condición de ser para TODOS por igual, y que sean de calidad tanto para el habitante, como a la ciudad y al patrimonio arquitectónico de nuestras ciudades.

    Saludos a todos.

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  4. En el pasado los escasos y a veces casi secretos concursos de arquitectura esran vedados para el resto de los profesionales de Arquitectura, solo se conocian de su existencia cuando ya estaban cerradas las participaciones; además los jurados eran siempre afines a los ganadores. Por eso no me extraña la pronunciada falta de humildad de los arquitectos apadrinados por la cuarta república. A pruebas me remito: desde cuando no se hace en este país una bienal de arquitectura real????

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