viernes, 21 de noviembre de 2014

Las mujeres escriben de Arquitectura en América

Ada Louise Huxtable, USA
La arquitectura, así como otras actividades humanas que han adquirido con el tiempo un carácter profesional, disfruta, por así decirlo, de una suerte de halo periférico, de un campo de ambientación cultural, de una labor de análisis lateral, que la acompaña con cierta permanencia y difusión sobre todo desde hace algo más de siglo y medio. Es la llamada “crítica” de arquitectura. Es, para entendernos, la actividad crítica “periodística” que, por ejemplo, intentamos realizar todas las semanas en este blog. Y que desde hace décadas se hace en Venezuela, en diferentes periódicos y períodos. No difiere de la que, para la música o las artes plásticas, se publica con regularidad en los medios masivos de comunicación. Esta semejanza sería ya de por sí merecedora de una reflexión. ¿Por qué no hay “crítica” de otras actividades humanas tanto o más importantes, como por ejemplo, la medicina, la química o la ingeniería? ¿Por qué no hay columnas semanales en los periódicos, dedicadas a la crítica de la producción de la leche o del calzado así como ocurre, en cambio, con el cine o la gastronomía? ¿Y por qué la arquitectura?
Marina Waisman, Argentina

Pareciera como si con la arquitectura fuera deseable o casi indispensable ejercer un análisis de sus realizaciones que por su ambigüedad simbólica solicita, tal como ocurre con otras artes, el peso y la urgencia de las interpretaciones. Ciudad y arquitectura están demasiado asociadas a la vida cotidiana de la gente para que no supongan también una labor simultánea de “traducción”, de explicación, de interpretación y de crítica valorativa. Resulta entonces de una importancia considerable comentar obras que afectan comportamientos públicos y hasta sentimientos colectivos. Tal vez sea por ello que la crítica arquitectónica tenga tantas raíces en la cultura moderna democrática. En todo caso las tienen y bastante vigorosas en toda América, norte, centro y sur. Se hace crítica de arquitectura, desde hace décadas, en casi todos los países del continente americano, desde Canadá hasta Argentina. Y si se entra a examinar nombres y apellidos de los autores que escriben, resulta ¡oh! ¡sorpresa! que muchos de ellos son de mujeres. Y son los más conocidos y más leídos y con frecuencia los más polémicos. Son en muchos casos los más respetados y con mayores influencias públicas. En Estados Unidos, famosa fue Ada Louise Huxtable, ya fallecida, de quien se llegó a decir, en el New York Times, que “había inventado la crítica arquitectónica”. En México, Louise Noelle Mereles. En Colombia, Silvia Arango. En Brasil, Ruth Verde Zein. En Argentina, desde 1970 hasta su muerte en el 97, Marina Waisman, de cuyo carácter se recuerda el rigor en los análisis y la firmeza en las polémicas…. Cada una de ellas, en cada país, con su propio esfuerzo, dedicación, perseverancia y talento, ha logrado fundar hábitos de debate y de reflexión. Alternando historia y crónica, y especialmente con la labor tenaz e independiente de la crítica, han labrado un ancho campo de análisis que en algunos casos más notorios, como el de Ada Huxtable y de Marina Waisman, se convirtió en indiscutible referencia precursora.


Louise Noelle, México
Venezuela no ha quedado exenta de esta contribución femenina al desarrollo del examen crítico de la arquitectura. Son muy conocidos los nombres y el trabajo de Paulina Villanueva, Silvia Hernández y Hannia Gómez. 1En diferentes ámbitos, pero todos en el marco de la escritura: la primera, con su espléndida dedicación a la difusión de la herencia de su padre, el maestro Villanueva. La segunda, con su excelente obra de historiadora de altísimo nivel académico. Y la tercera, con su consagración a la defensa y a la protección del patrimonio arquitectónico del país.

Ruth Verde, Brasil
Silvia Arango, Colombia
En relación con esta proyección (americana) de la mujer en los estudios y en la difusión de la arquitectura, hay que constatar que no hay nada parecido, y esto llama la atención, en Europa o en otras latitudes. Que se sepa, no se ha dado sino en América esta suerte de hermandad femenina, esta avanzada de género que tanto ha contribuido a que el debate acerca de la arquitectura moderna tuviera la profundidad y la seriedad que le corresponden. Insólito. Sorprende constatarlo. Se justifica enhebrar razones y abrir veredas explicativas. No hace falta ser feministas para celebrarlo. Preponderancia de la mujer. Enhorabuena.

Silvia Hernández, Venezuela
Hannia Gómez, Venezuela
Paulina Villanueva, Venezuela

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[1] Por cierto, no conviene olvidar, aunque de contenido paralelo, el libro de Giovanna Mérola, Arquitectura es femenino, ed. Alfadil. Caracas 1991.

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