jueves, 20 de julio de 2017

Construir en lo construido


Un ejemplo español de nueva intervención en lo ya construido, para otro uso realizado por Paredes Pedrosa Arquitectos



Desde el momento en que los arquitectos comenzaron a precisar una teoría que enmarcara al diseño cuando este se dispone a construir en lo construido, se ha desplegado una enorme cantidad de material de estudio y de análisis. Desde Viollet-le Duc, libros, manuales, cursos académicos, congresos, confirmaron la complejidad conceptual del acto de intervenir una obra ya existente. Puede decirse que existe una disciplina, rica de ejemplos y de teorías profesionales, a veces sanamente conflictivas, que intenta dar cuenta de las dificultades a que se enfrenta quien emprende el trabajo de transformar, actualizar, poner al día, una obra que ya existe, cualquiera que sea su edad, con su historia peculiar, sus valores, su impacto materialmente físico y por supuesto, estético. 

Pero no es a ello que vamos a referimos, esto es, a la interesante y en un cierto sentido sorprendente transformación, de una acción normal -la que la humanidad, durante siglos, ha practicado con relación al patrimonio existente, (sin tener que precisar normas ni respetar memorias)- en una disciplina de grandes alcances y de principios normativos bastante sólidos. 

A lo que quisiéramos referirnos es al efecto tan especial que les produce a los arquitectos el intervenir en lo construido. Construir en lo construido produce una grata, gratísima satisfacción, un placer especial, un goce tan particular, que merece más atención de la que ha tenido hasta ahora. 

No se conocen referencias formales en este sentido, pero no hay dudas de que el acto de intervenir con lo nuevo en lo viejo, de transformarlo, rescatarlo para la vida, actualizar sus valores, descubrirlos y así convertir un artefacto marcado por un uso "histórico", en otro, ya vuelto a colocar en el flujo irreversible de la vida social, produce una atracción muy singular, un placer estético, una satisfacción casi moral. 

¿Por qué ocurre esta relación afectiva y sensible en la acción de recuperar y a la vez de cambiar el pasado? Construir en lo construido abarca ciertamente problemas que implican el respeto (¿hasta dónde y en qué dimensión?) hacia el trabajo realizado por otros, hacia su obra, su vida y la de quienes usaron o disfrutaron de él. Pero también, y sobre todo, es el disfrute del trabajo de limpieza, de selección, de descubrimiento de cómo se reanima lo viejo o lo antiguo y se le coloca en una nueva perspectiva contemporánea. Quienes han tenido la oportunidad de actualizar para nuevos usos, los restos de una fábrica, de una iglesia, de una casa, a veces de una ruina, saben el placer que produce el rejuvenecimiento, la sorpresa de la novedad en diálogo con lo antiguo. Tan es así, que muchos arquitectos, dispuestos a la tarea de diseñar su casa, prefieren intervenir una ya existente. Es un placer, un disfrute, asociado más que con dimensiones intelectuales o estéticas, a reacciones sentimentales y emotivas. Un asunto a explorar con la ayuda más de psicólogos que de especialistas del “restauro”. Cómo y por qué. 

Por lo pronto, recortemos en el espacio de la actividad profesional, este efecto comúnmente experimentado que le otorga un atractivo tan particular. Anotémoslo para abundar en el disfrute que aporta el diseño y dejemos abierta la pregunta. Sobre ella volveremos. 

Venezuela está sumida en graves conflictos. Una tremenda tempestad política, económica y cultural, sacude su entramado social. En tales condiciones negativas, de relámpagos mortales y de angustias destructivas, puede parecer peregrino, o por lo menos impropio, que insistamos en hablar de arquitectura, el acto creativo por excelencia. Pero hay un compromiso con la vida que es obligatorio y que conviene cultivar a pesar de todas las circunstancias. En la ciudad sitiada, en ese Madrid asaltado por la infamia franquista, entre tiros y explosiones, se montaban obras de teatro. En la trágica noche de la invasión nazi, en la ciudad de Leningrado, se tocaban las sinfonías de Shostakovich. Salvando las distancias, para nosotros es un deber moral seguir desarrollando el tema cultural de la arquitectura. Tal vez no sea mucha contribución, pero esta es insoslayable. 

Construir en lo construido.

      Vista interior del ejemplo español 
   consultar en www. dezeen.com 





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