lunes, 13 de julio de 2015

Una comparación objetiva


La cité des Etoiles (Givors 1974 1981) -Jean Renaudie- Utopies realisées 
 video bajado de You Tube


1969. Dos arquitectos, ambos miembros del Partido Comunista de Francia, diseñan unos conjuntos habitacionales populares para administraciones locales de tendencia de izquierda. La tesis de Jean Renaudie y Renée Gailhoustet, es que la vivienda colectiva de “interés social” debe ser un modelo para la construcción de la ciudad moderna compacta, un modelo de lo que puede y debe ser una nueva realidad urbana, dotada de un profundo sentido humanista y de un programa de realización con mezcla de usos, en el cual todos los servicios y equipamientos necesarios para la vida civilizada moderna se integren estrechamente con las viviendas. El objetivo razonable es que desde la vida en comunidad, desde el mismo diseño de los apartamentos, todos con su jardín, las oportunidades sean de alegría y de optimismo; en suma, que el contexto urbano permita el continuo crecimiento de los contenidos creadores de sus habitantes.

2015. Se inaugura, con 3456 aptos, la primera etapa de la “Ciudad Socialista Hugo Chávez”, en la cercanía de Valencia, edo. Carabobo. El Presidente Maduro afirma que “Aquí está el sueño maravilloso del comandante Hugo Chávez. El sueño del socialismo territorial y un extraordinario concepto llevado a la práctica”. Destinación: apartamentos para 40.000 familias, 200.00 habitantes. El gobernador Francisco Ameliach describe la ciudad como "un modelo ideal para tener una vida plena". 

Dos imágenes, dos propuestas de vida colectiva.

No nos queda sino comparar. 

Ciudad Socialista Hugo Chavéz, Valencia, estado Carabobo

viernes, 10 de julio de 2015

La gran enseñanza de una arquitecta



Encomiable faena la que ha emprendido el arquitecto Henry Vicente. Casi todos los días publica en Facebook una referencia biográfica de alguna arquitecta (ojo, femenino de arquitecto, por si se nos olvidó, así como, jueza, profesora, decana, ingeniera, presidenta, etc.) cuyo nombre y obra, generalmente ha desaparecido de la circulación de la información profesional que, como se sabe, privilegia nombre y obra de arquitectos varones. Faena encomiable porque atiende a la gigantesca tarea -tarea de civilización, luego de tantos siglos de “hominización”- que le corresponde todavía a la especie humana: la de equiparar en todos los sentidos las “dos mitades del mundo”.

Dentro de la larga y sorprendente lista de nombres de arquitectas, desconocidas o reaparecidas y, a veces, ratificadas en su importancia particular, pero opacadas por el brillo de sus maridos, compañeros o simplemente colaboradores, hay uno que quisiéramos contribuir a destacar. Nos referimos a Renée Gailhoustet (pr. aprox.: guelusté), arquitecta francesa nacida en el 1929 y que todavía está viviendo sus hermosos ochenta y siete años. En la nota colocada por Vicente en Facebook se dice textualmente: “Su gran aporte a la arquitectura y al urbanismo de los años sesenta estuvo en la promulgación del (principio) de la diversidad de usos, rechazando explícitamente el de la separación de funciones reinantes en los grandes conjuntos habitacionales de la época”. Ese rechazo se tradujo admirablemente en obras concretas, algunas de ellas realizadas con su compañero, el extraordinario arquitecto Jean Renaudie, de quién, por cierto, varias veces hemos hablado en estas crónicas.

“Separación de funciones reinante en los conjuntos habitacionales de la época”. ¿Sólo de la época? Hay que admitir que, si bien el clásico principio modernista de separación de funciones es rechazado en teoría por el urbanismo contemporáneo, sin embargo en la mayor parte de los casos, todavía hoy no se lleva a cabo en la práctica. Y se trata de un rechazo que se fue confirmando en la medida en que las experiencias modernas de conjuntos de viviendas populares se demostraron deficientes bajo el perfil, justamente, de la excesiva y rígida separación de funciones que no contribuye a fortalecer los lazos y relaciones de vida de la ciudadanía. Fueron los pasos del rechazo del caos o de la monumentalidad hueca del siglo XIX a la programación racional y funcional de la modernidad, y de ésta al reconocimiento de la enorme importancia del respeto por la multiplicidad de conexiones y correspondencias (incluyendo las contradicciones) de la vida urbana.

En los proyectos diseñados, auspiciados o elaborados en colaboración, por Renée Gailhoustet, como muy bien dice la referencia de Vicente,”se defendió una vivienda colectiva de interés social que apuesta por hacer ciudad mediante la diversidad tipológica y de equipamientos, servicios comunes, espacios públicos y comercios, una planificación de usos mixtos que favoreciera los encuentros, los intercambios y el bienestar. Su arquitectura se caracterizó por la construcción aterrazada, las plantas bajas destinadas a comercios, las viviendas en dúplex con tratamientos de medios niveles, grandes aperturas y ocupación de las azoteas, terrazas jardín” y espacios no convencionales determinados por el uso inteligente de la prefabricación y de los recursos del concreto armado.

Haber afirmado, realizado o contribuido a realizar un programa socio-arquitectónico, de tanta sensatez urbana, a contracorriente de lo que prevalecía en los años 60-70 (y todavía hoy), constituye un logro de enormes enseñanzas, y un ejemplo tangible, visitable, constatable, de las virtudes humanistas y bienhechoras que coinciden para todos cuando se enaltece el entramado de la vida ciudadana.

Toda nuestra admiración por su obra, así como por el talento de Jean Renaudie que con ella trabajó y con ella tuvo dos hijos y un intenso matrimonio. Quienes hoy están trabajando en vivienda colectiva, le deben un vehemente reconocimiento. Estamos todos en deuda con ella; preguntémonos: lo que se está haciendo, desde nuestra voluntad política, nuestra tecnología y nuestra libertad de diseño, ¿es digno de su enseñanza?



La Cité des Etoiles, conjunto de viviendas construido, junto a Jean Renaudie en Givors, Francia entre 1974 y 1981





martes, 23 de junio de 2015

La anorexia y el deseo mimético

Arquitecto Alejandro Chataing. Esquina de Carmelitas (1907)
Ministerio de Hacienda y Crédito Público, demolido en 1953.
Típico ejemplo de la imitación

Este titulo tan extraño le pertenece a un libro de René Girard, un filósofo francés -casi desconocido entre nosotros, contrariamente a su relativa difusión en Europa y en Estados Unidos- en el cual probablemente se resumen con suficiente propiedad sus teorías y su concepción de la acción humana sobre la tierra.

jueves, 11 de junio de 2015

La larga marcha a la modernidad


La modernidad construye y destruye.
 Caracas en la década de los 50.
Foto Paolo Gasparin
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El mundo está condenado a ser moderno. No parece que haya otra alternativa. Hasta el momento, muy a pesar de todos los indicios –más que indicios, pruebas- de que la modernidad, hija legítima del "progreso", se ha vuelto nociva para la vida en el planeta, en todas las regiones del mundo en las cuales prevalece el atraso y el subdesarrollo, los “programas de trabajo” plantean alcanzar la modernidad.