por Juan Pedro Posani
El Mausoleo para los restos del Libertador por fin se ha inaugurado y abierto al público. El nuevo edificio no ha podido ser inaugurado por quien había planteado la necesidad histórica, cultural, política de que los restos materiales de una de las más grandes personalidades del proceso de creación de lo que es Venezuela y América Latina, tuvieran el lugar de descanso que se merecen. Pero lo que él propuso, y los arquitectos venezolanos diseñaron y construyeron, reunidos en el equipo dirigido por Farruco Sesto, ha entrado en un río de memorias y de sorpresas, en un nuevo acontecer de tiempo y de acumulación de futuros recuerdos: ha abierto un contexto de dimensiones y significados radicalmente nuevos en la relación entre la historia y el imaginario popular.


