viernes, 18 de mayo de 2018

Día Internacional de los Museos 2018






40 años del Día Internacional de los Museos. El Consejo Internacional de Museos (ICOM) estableció el Día Internacional de los Museos en 1977. La primera edición se celebró por primera vez hace 40 años con un objetivo claro: difundir el mensaje de que los museos son un medio importante de intercambio cultural, de enriquecimiento de las culturas y de desarrollo de la comprensión mutua, la cooperación y la paz entre los pueblos. En 2017 más de 36.000 museos de unos 157 países y territorios organizaron eventos durante el Día Internacional de los Museos, la mayor participación alcanzada hasta la fecha.


“Hiperconectividad” es un término inventado en 2001 para designar los múltiples medios de comunicación que tenemos hoy en día, como el contacto cara a cara, el correo electrónico, la mensajería instantánea, el teléfono o Internet. Esta red mundial de conexiones es cada día más compleja, diversa e integral. En el mundo hiperconectado en el que vivimos, los museos se suman a esta tendencia. Por ello, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) ha elegido el tema “Museos hiperconectados: Enfoques nuevos, públicos nuevos” para celebrar el Día Internacional de los Museos 2018.

Resulta imposible entender el rol de los museos sin tener en cuenta todas las conexiones que éstos establecen. Son parte inherente de sus comunidades locales, de su paisaje cultural y de su entorno natural. La tecnología permite a los museos llegar más allá de su audiencia habitual y encontrar nuevos públicos con la adopción de enfoques diferentes respecto a sus colecciones: puede ser a través de la digitalización de sus colecciones, añadiendo elementos multimedia a la exposición o con algo tan sencillo como un hashtag para que a los visitantes compartan su experiencia en las redes sociales.

No obstante, no todas estas conexiones se deben a la tecnología. En su empeño por seguir siendo relevantes para la sociedad, los museos dirigen ahora su atención a la comunidad local y a los diversos grupos que la componen. El resultado es que, a lo largo de estos últimos años, hemos sido testigos del nacimiento de innumerables proyectos comunes organizados por los museos con la colaboración de minorías, pueblos indígenas e instituciones locales. Para que estos nuevos públicos se impliquen y fortalezcan esas conexiones, los museos deben encontrar nuevas maneras de interpretar y presentar sus colecciones.

El MUSARQ esta abriendo sus puertas al pueblo y sale a la calle poco a poco, buscando ser un espacio de integración cultural de nuestra gente, de sus ideas, su creatividad y de su forma de ver y hacer la ciudad. Nos hiperconectamos culturalmente no solo dese la tecnología si no desde el espacio y todos los días como reto de acercamiento a la ciudad, seguimos abriendo el debate y el espacios para trabajar.

#MuseosVEhiperconectados #MuseumDay 

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Más información del Día Internacional de los Museos, por favor visite el sitio web: http://imd.icom.museum


lunes, 7 de mayo de 2018

Invitación a la Exposición: Francisco Bielsa Arquitecto DE LA REALIDAD A LA UTOPÍA / Sábado 12.05.18 - 10:30 a.m.






Otra ciudad es posible en bicicleta




El 19 de abril de 2018, la avenida Bolívar sur desde el MUSARQ hasta el Museo Cruz Diez, abrieron sus espacios y la calle a las personas y las bicicletas.

Día de la Declaración de nuestra Independencia y también día Mundial de la Bicicleta, se efectuó exitosamente el evento “La bici toma al Musarq”, actividad lúdica - académica que busca abrir el debate en torno a la movilidad de la bicicleta en la ciudad y la transformación socio - cultural, que genera una ciudad más pedaleable y peatonalizada.


Estamos contentos de abrir los espacios de la ciudad al pueblo, en esta ocasión cerramos la calle (desde el Museo Cruz Diez al Musarq) a los autos y la abrimos a las personas, en un evento colaborativo, muchas manos se juntaron para hacer otra ciudad posible y a pedal.

La organización del evento fue gestionada por la asociación de investigadores y expertos en Movilidad y Transporte Urbano Sostenible (FundaEMTUS) y la plataforma de difusión BiciCultura Venezuela, con el apoyo del equipo del Museo Nacional de Arquitectura, quienes junto a nueve (09) organizaciones entre públicas y privadas, unieron esfuerzos para construir colaborativamente el evento: los colectivos BiciOeste y La Ruta Poética Caracas, con el Centro de Estudios de la Movilidad en Bicicleta de la Universidad Simón (CEMBI), El Laboratorio de Empoderamiento Femenino (WELAB), Leer en Bici de la Rana Encantada, la Fundación Nacional de Circo, Grupo de telas acrobáticas Guacamayas CCS, el sonido por Apamate Creativo; y la Alcaldía de Caracas representada por: el Instituto Municipal de Deporte y Recreación (IMDERE), Dirección de Planificación Urbana (DPU) y La brigada ciclista de la Policía de Caracas, agradecemos a las organizaciones participantes por su valiosa colaboración.


La actividad se realizó desde las 9:00 am hasta las 2:00 am; hubo préstamo de bicicletas, clases de manejar bicicleta (BiciEscuela), circo y leer en bici para niñas y niños, el Foro: La Bici ¿Alternativa de Movilidad? contó con 9 ponentes que desde sus espacios de trabajo compartieron su visión de la bicicleta como forma de movilidad, también se armó en el sitio la Exposición “La Bicicleta en la Ciudad”, muestra que evidencia la existencia de la bicicleta en la ciudad y sus posibilidades, la misma consta de 9 bicicletas exhibidas en la planta baja del museo, una pieza de videoarte, material impresos nacionales y latinoamericanos, la muestra estará disponible hasta el 19 de mayo y se realizarán actividades de formación y visitas guiadas durante ese tiempo.


Resumen del Evento en cifras:



A quienes deseen visitar la muestra, les invitamos a tomarse una foto con la bicicletas que ruedan tu ciudad, usa los  hashtag: #LaBiciTomaElMusarq y #OtraCiudadEsPosible.


QUEREMOS MEJORAR, tu opinión es importante, si fuiste al evento, por favor, toma 1 minuto y llena esta encuesta


miércoles, 11 de abril de 2018

La Bici toma el MUSARQ



Este 19 de abril junto a organizaciones culturales, académicas y gubernamentales de carácter público y privado realizaremos el evento "La bici toma el MUSARQ", con la finalidad concienciar sobre el uso de la bicicleta como modo de transporte en nuestras ciudades; evento enmarcado en Día Mundial de la Bicicleta fecha internacional que se conmemora a nivel mundial cada 19 de Abril, donde miles de personas salen a la calle con sus bicis a celebrar este maravilloso modo de transporte; pocos realmente saben qué se celebra ese día.

A diferencia de lo que pueden pensar muchos, el 19 de Abril no se celebra el día en que se inventó la primera bicicleta; se conmemora un suceso particular, 19 de Abril de 1943, el doctor suizo Albert Hofmann, más conocido como el padre del LSD, tuvo su “primer viaje” en bicicleta bajo los efectos de esta sustancia.

Día Mundial Bicicleta

Según sus biógrafos, Hofmann ”notó los efectos del alucinógeno cuando, durante un experimento en el que buscaba componentes con utilidad médica, le cayó una gota en la mano”.

Luego de ingerir voluntariamente la sustancia, Hofmann sintió que le costaba hablar, y le pidió a su asistente de laboratorio, que estaba al tanto del experimento, que lo acompañara en su viaje a su casa en bicicleta, pues, por las restricciones del período de guerra, no había automóviles disponibles.

LSD1943

Es en ese viaje en bicicleta, al entrar en contacto con la luz del sol y la naturaleza, donde ocurrió la primera epifanía psicodélica sunshine acid:

“Poco a poco empecé a disfrutar una serie sin precedente de colores y formas jugando persistentemente detrás de mis ojos cerrados. Imágenes fantásticas surgían, alternándose, variando, abriendo y cerrándose en círculos, explotando en fuentes, reacomodándose e hibridizándose en un flujo constante”.

Luego, con los años, la historia original de la efeméride se fue olvidando y hoy se aprovecha para colocar el tema de la movilidad en bicicleta en agenda pública y repensar el modelo de ciudad en que vivimos, se estima que más del 80% de las personas vivirán en ciudades para el año 2050, es por ello que el modelo de desarrollo y movilidad debe cambiar adaptarse a la escala humana, cada vez son más las ciudades que abrazan el 19 de Abril como el Día Mundial de la Bicicleta, con la intención de promocionar este vehículo como instrumento de inclusión y transformación socio cultural y económica de nuestras ciudades.

El evento inicia las 9:00 a.m. y se abrirá la Av. Bolívar Sur desde el Museo Cruz Diez hasta el Musarq, para disfrute de las personas a pie y en bicicleta, el evento esta pensado para toda la familia. Dentro del MUSARQ se inaugurará la exposición "La Bicicleta en la ciudad" que busca mostrar una retrospectiva del cambio que ha dado la ciudad de Caracas desde el año 2011 hacia un modelo de ciudad sostenible y cicloinclusiva. Estas son algunas de las actividades pautadas:








martes, 3 de abril de 2018

viernes, 23 de febrero de 2018

Hasta luego

La vida sigue unos ciclos temporales, algunos bien determinados, otros aleatorios, en los cuales predomina el azar. En todo caso, hay cosas que comienzan y cosas que terminan. No puede haber queja, lo que debe haber es renovación de metas y cambio de espíritu en la acción. 

Salgo de la dirección del Musarq y lo dejo en buenas manos. Este museo nació con una enorme ambición y unas tremendas ganas de cumplir con programas muy atractivos en sus perfiles culturales. La arquitectura tiene con él un centro de crítica, de aprendizaje y difusión como pocos otros países de América Latina. El reto era muy grande...debe venir ahora la reflexión. ¿Lo hicimos bien o mal? 

Con toda sinceridad, hicimos mucho, pero también muchísimo menos de lo que queríamos. Seguramente cometimos errores y por el camino quedamos cansados de combatir con fantasmas. Desde el comienzo el museo careció de personal y, sobre todo, nunca pudo disponer de un presupuesto siquiera razonable. Se repitió entonces uno de los tantos círculos viciosos o de peculiares aventuras endógenas de que está empedrada la historia de este país. 

Una empresa generosa, con metas extraordinarias, se agota en la burocracia, en la mediocridad, y a la larga su funcionamiento se hace casi imposible. El Musarq, sin presupuesto ni personal, es preciso reconocerlo, no ha podido cumplir con sus metas. 

Me voy de este museo, al que he dedicado una parte considerable de estas últimas décadas y como dije, lo dejo en buenas manos. Mi conciencia (o lo que puede asumirse como el registro de mis deberes) está tranquila. Hice e hicimos lo que se pudo en un país tan impreciso, caótico e improvisador como el nuestro. 

Otras tareas me esperan, 

Un saludo agradecido a todos los lectores de este blog.






Juan Pedro Posani






viernes, 9 de febrero de 2018

Por fin chinos de verdad*

Por fin los jóvenes arquitectos chinos, liberados del tutelaje profesional de los grandes y famosos occidentales, están haciendo una magnífica arquitectura, con evidentes referencias a su espléndida herencia china, pero también con una sensible "sabiduría " moderna. 

Aquí podemos constatarlo en las fotos del reciclaje de un horno para quemar ladrillos y de un hotel escuela, que pretende, además, ser un aprendizaje para pobladores-constructores de edificaciones de aldeas y poblados. 
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*Se dice chinos de verdad porque hasta ahora el producto arquitectónico chino es el resultado de imitar los errores de los grandes y pequeños occidentales. Ahora estos jóvenes están buscando una arquitectura que está en las raíces de la gran tradición china: gracia y sensatez, sentido común, serenidad y escala humana. Nada de peripecias extravagantes por los altoparlantes del espectáculo. Y parece que les está dando resultado.

  • Museo Horno de Ladrillos Zhujidian, en Kunshan, Jiangsu, China





















  • Escuela Hotel  Zhujidian, en Kunshan, Jiangsu, China















jueves, 14 de diciembre de 2017

MAD, chino y ajeno como un alienígena


Arq. MAD, Chaoyang Park Plaza, Beijing (Dezeen 11/12/2017).
Todas las fotos son del fotógrafo Iwan Baan. 


¿Qué pasaría (o pasará) si todas los espacios centrales de las ciudades fueran llenados con monstruos como este, el Chaoyang Park Plaza, celebrada obra pequinesa de los arquitectos MAD? (lo de mad /loco –justamente- en inglés, es su nombre profesional). Porque ya no se trata sólo de obras aisladas, excepcionales, sino de una verdadera multiplicación del mismo “estilo”. ¿Cómo sería nuestra respuesta anímica, como ciudadanos, a esta invasión alienígena que nos vuelve extraños y extranjeros en un paisaje ajeno? Acostumbrados, como estamos desde innumerables generaciones, a mundos urbanos construidos siempre con una relativamente simple geometría cúbica, de una estereometría de ángulos rectos (¿recuerdan el enamoramiento con el ángulo recto de Le Corbusier y su poema a él dedicado?) ¿De qué manera podría persuadirnos este oscuro nuevo mundo urbano, siniestro, enroscante y envolvente en una simbiosis de curvas interminables? ¿Acaso pronto tendremos que acostumbrarnos a sorprendernos (nosotros, tal vez no, pero sí ellos, que viven en el “desarrollo”) de la extraña ambigüedad de un nuevo paisaje urbano hecho de llamativos engendros que casi atemorizan, adefesios extravagantes y lujosos caprichos? 

La realidad espacial y volumétrica de obras como ésta (y son muchas, ya se dijo, las que, como moda, se están proyectando y construyendo en el mundo industrializado) es como si fuera surgiendo, alrededor nuestro, un nuevo paisaje natural totalmente arbitrario o regido por desconocidas leyes de crecimiento y desarrollo. Y nos hallamos como en una aventura fantasmal: vivir, circular, trabajar, dentro de estos monstruos admirables, perfectos e inmisericordes, indiferentes, justamente como la naturaleza, a nuestros sentimientos. No son respuestas a nuestras necesidades de modestos ciudadanos, porque responden únicamente a deseos y voluntad de forma, inalcanzables, inescrutables, incomprensibles para nosotros, simples mortales. 

Desde otro punto de vista, estos objetos alienígenas, comparados (las excelentes fotos de Iwan Baan lo demuestran) con la tristeza progre de las torres residenciales chinas -con su repetición monótona, insípida y aburrida, verdaderos depósitos y archivos de las cortas, anónimas vidas de los pequeños seres humanos- puede resultar hasta divertido perderse a explorar los laberintos de cristal, los objetos de acero, agresivos e inesperados, las curvas sinuosas que constituyen esta invasión de la arquitectura de la irracionalidad, de lo arbitrario voluntarioso (desde arriba, hay quién maneja los hilos y las palancas del mercado) y de la ubicua, dominante codicia de lucro, muy humana también, miserable pero enloquecedora. Una experiencia contradictoria que también se la debemos a la re-surgente civilización china.






viernes, 17 de noviembre de 2017

Las sendas (torcidas) de la historia


Moscú hoy




Cuando, en los años 70, Cornelius Castoriadis afirmó que las revoluciones con las banderas del comunismo, únicamente habían servido, o servirían, para que las sociedades preindustriales accedieran al capitalismo desarrollado, el alboroto en los mundos de la izquierda fue muy grande. Castoriadis, un extraordinario sociólogo-filósofo griego de reconocida pertinencia académica y política, por supuesto fue acusado de hereje, de traidor. etc. como se acostumbra, en tales casos de análisis crítico inteligente, entonces y ahora. 

Pero la historia confirmó la tesis de Castoriadis y de muchos otros que lo acompañaron con iguales criterios. Ahí está China, ahí está Rusia, ahí están otras revoluciones, algunas que han sido testimonios de una increíble capacidad de heroísmo y de sacrificio. El capitalismo más auténtico y más salvaje, y más imitador de las locuras del capitalismo occidental, se ha instalado en esos países.

Castoriadis tenía, pues, razón. 

Puso el dedo en la llaga del marxismo “ortodoxo” y de sus itinerarios históricos inevitables. Todo lo contrario, la historia nos enseña que sus sendas son imprevisibles. Se parte de A para arribar a B y se termina en C. Nada de ello estaba en las previsiones. Nada anunciaba resultados tan aparatosamente diferentes de lo que se buscaba. 

Y centrándonos en la arquitectura, que también es parte de esta misma historia, constataremos cómo, por ejemplo, en China, se pasó de la aceptación repetitiva de los modelos de la arquitectura soviética, falsamente retórica y monumental, a una búsqueda casi obsesiva de los grandes nombres de la arquitectura occidental para que con sus obras pudiera estar a la par de los grandes “éxitos” del asombro y de la irracionalidad -“si de eso se trata, nosotros somos más capaces que uds.”- Pero luego, se invirtió el rumbo, y una vez ya logrado el relumbrón internacional, el mismo gobierno de la República Popular China tuvo que llamar a los arquitectos a la razón y al sentido común. “¡Basta de extravagancias!” 

Hoy, y esa es la buena noticia, después del disparate y la locura, del aplauso o la imitación de los peores desaciertos de la arquitectura del “star system”, muchos jóvenes arquitectos chinos han emprendido un camino de sensatez, de buen gusto, de análisis comedidos de las funciones, de logros de modestia y de cabal reinterpretación de las tradiciones chinas. 

Como se decía, imposible haber pensado que para llegar ahora a una arquitectura con sentido y raíces, digna de premios Pritzker, hubiese sido necesario pasar por los fuegos artificiales y las volteretas de circo de la imitación de la más occidental de las arquitecturas contemporáneas. 

No se piense que Cornelius Castoriadis nada tiene que ver con la arquitectura china, rusa o vietnamita. Se trata del mismo argumento: no hay previsión posible en la historia humana. A menos que se crea en un sentido de la evolución social regida por un enorme y secreto plan conspirativo, del cual no existe prueba alguna, hay que reconocer que el recorrido de la humanidad está tan densamente entretejido de razones, de sin razones y de intereses, que, así como en el campo del caos atmosférico, el aleteo, aquí, de la famosa mariposa, puede causar a la larga, allá, una tempestad, de la misma manera una revolución maoista puede producir multimillonarios en China, o una obra de Zaha Hadid puede abrirle la vía a la nueva arquitectura tropical en Vietnam.

¿Quién podría negarlo? Asusta desprenderse de los criterios de previsión, planificación y racionalidad a que nos tiene acostumbrado la hermenéutica eurocéntrica. Pero no sólo se trata de un futuro siempre incierto. El asunto también puede verse y asumirse de otro modo: la humanidad corre una aventura de pasiones y de libertad. No le tengamos miedo. Lo dicho: es una aventura. (Tan sólo, y es bastante).

Beijing hoy

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¿Un mundo limpio y hermoso?


¿Algún día será China modelo de limpieza y hermosura?


Xi Jinping, presidente de la República de China y máximo dirigente del Partido Comunista de China, ha llamado a todos los países del planeta a esforzarse por lograr un mundo “limpio y hermoso”.

Primera vez en la historia de la humanidad que se plantea. desde el poder, una tarea con estas características tan precisas, tan civilizadas y tan, a la vez, tan globales. No solo será China “abierta e inclusiva, hermosa y limpia”. Todo el mundo, ha insistido Xi Jinping, debe alcanzar un grado de desarrollo pacífico que implique armonía con la naturaleza y máxima atención al problema del cambio climático. Un mundo “limpio y hermoso”.

Estas dos palabras no son frecuentes en el discurso del poder. Y en boca de Xi resuenan con todo el peso del cambio tan gigantesco, en términos de bienestar y progreso, como ha ocurrido en China, para cientos de millones de hombres, desde el momento, hay que reconocerlo, en que se les dio permiso a todo el mundo para que se hiciera rico, a como diera lugar y en el menor tiempo posible.

Y si así lo deciden, no hay dudas de que China va a ser limpia y hermosa, modelo para el mundo. Por lo menos ésta es la firme intención de la nueva dirigencia política. No se trata de asuntos menores. Las evidentes aspiraciones de China de liderar un nuevo imperio mundial, con nuevos métodos basados sobre todo en el comercio y la economía competitiva (sin descuidar las armas, la ciencia y la tecnología), se arropan ahora, con la doctrina Xi, con las directrices de una política concreta.

Y no va a ser posible, para China, alcanzar el dominio mundial, simbolizado en lo del siglo XXI chino que viene a seguir al siglo XX norteamericano, sin iniciativas como la ”nueva ruta de la seda” y una pareja ideología del asombro y de la cantidad. Pero ahora el PC chino y Xi Jinping le agregan una clave sensacional, si tomamos en serio sus declaraciones: un mundo en el cual predominen la limpieza y la hermosura. Este cultivo, en especial, de la hermosura, como deber moral, como exigencia civilizatoria. como exigencia de salud pública, pasa a ser una dimensión política absolutamente novedosa. Casi una propuesta pintada por Botticelli, casi una idea de lo mejor de los clásicos del Renacimiento que renace en una tierra inmortal y profunda como la China.

Cuesta creerlo, pues la historia del mundo, antigua y reciente nos enseña cosas bien distintas y más bien terroríficas. En ella ha prevalecido hasta ahora la imbecilidad criminal. Confirmaba Alberto Einstein “dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo, (y no estoy seguro de lo segundo)”. Se intenta y se fracasa, se promete y se traiciona. De buenas intenciones está bien pavimentado el infierno. Todo parece estar en contra y oponerse con la fuerza de una realidad perversa, a que pueda realizarse lo que Xi propone, con su mirada de ejecutivo sagaz y su sonrisa a lo “mona lisa”. Las mismas luchas internas en la cúpula china, y mucho más la agresiva competencia militarista internacional parecen negar caminos de rosas para esta humanidad de cretinos en que el mercado, los medios y los políticos intentan convertirnos.


Pues bien, asumamos que, en cambio, esta idea china de convertir al mundo en un jardín de alegrías, va en serio. Que un país, un gobierno, un partido, se propongan tamaña tarea es algo que parece insólito, espectacular, admirable. Pero, ¿quién quita que no tengan éxito? Tomemos notas. Hay que estar vigilantes. Ciertamente muy precavidos pero no implacablemente pesimistas. Es un hecho que el pesimismo también cansa y al mundo le corresponde el derecho al reposo de los justos (o a quienes pretenden serlo).

¿Seguirán sucias y feas nuestras ciudades?

lunes, 30 de octubre de 2017



El pasado viernes 27 de octubre
 falleció Luis Ramírez, arquitecto y
 profesor de la Universidad de Los Andes.

martes, 24 de octubre de 2017

lunes, 16 de octubre de 2017

Para la Razón, un Palacio

Padua, el Palazzo della Ragione y la Plaza de La Hierba

Según un criterio que se repite con frecuencia, reafirmándolo o negándolo, según las modas y los recorridos de la vida social, “hay que aprender de la historia”. Supongamos que ello sea cierto en general, que de la historia se puede y hay que aprender algo con sentido. En el caso de la arquitectura, y ya refiriéndonos a un tema que se ha tratado aquí con alguna frecuencia, “construir en lo construido”, hay ejemplos que demuestran, y ello es ya una lección histórica, que se puede intervenir en lo construido con magníficos resultados. Tal vez uno de los más célebre y celebrado es el del llamado “Palazzo della Ragione”, Palacio de la Razón, comenzado a construir en el 1200 en la ciudad de Padua. En la primera imagen, es un gran edificio de tres plantas y sótanos, destinado también a comercio pero sobre todo a las labores de los tribunales de la floreciente Comuna de Padua, que se ubica entre dos grandes plazas, la de “Las Hierbas” y la de “Las Flores”

Nada de extraordinario. Un edificio sólido, sobrio y funcional. Estamos, hemos dicho, en el 1200. Pero un siglo más tarde, a los dirigentes de la Comuna les parece que hay que mejorar su funcionalidad y llaman a un arquitecto, Fray Giovanni de los Ermitaños, para que intervenga. El buen fraile, buen ingeniero, dotado de una práctica y un conocimiento muy seguros, cosa relativamente común en los religiosos de las órdenes medievales, superpone una maravillosa bóveda de madera, (autoportante gracias a que los tirantes en la base permiten convertir los empujes horizontales en cargas verticales) y dos tiras de arcadas en cada fachada sobre las plazas. 

La bóveda del salón

Fray Giovanni logra así un “salón” espectacular cuyas medidas (81x27x27m) le otorgan primacía entre las grandes salas públicas del mundo de entonces. Y al agregar los pórticos le añade un notable sentido de relación común a las dos plazas laterales, conformando espacios públicos de envidiable intensidad de usos con sus dos mercados, y de extraordinario rigor y coherencia formal, fácilmente identificables en la repetición rítmica de los arcos. Pero en el 1420 un incendio destruye la bóveda y con ella también los frescos de Giotto que ilustrando la mitología astrológica, recubrían en dos tiras horizontales las paredes internas del gran Salón. 

En seguida la gran bóveda se reconstruye y además se agrega otra banda de pórticos del lado de la plaza de “Las Hierbas”, aumentando las posibilidades y la importancia de uso y disfrute común y público del edificio. 


Palazzo della Ragione 





En 1756 un fuerte temporal daña nuevamente el techo y la bóveda debe ser reparada y reforzada con más tirantes. 

A partir de 1797 el “Palazzo” deja de ser usado como sede de los tribunales, y pasa a ser uno de los monumentos más visibles, más hermosos y más reconocidos de la ciudad de Padua. Analizándolo desde nuestra óptica contemporánea, (y es aquí donde se centra lo de “la historia que enseña”) se constata que en cada etapa, casi cada reforma en cada siglo, el sólido pero escueto edificio original del siglo XIII va transformándose, va adquiriendo personalidad, dimensión estética y profundizando su presencia urbana. Es notable como la extraordinaria bóveda de sabia inteligencia constructiva, incide en el espacio interno y en el volumen exterior, como la delicada finura con que los pórticos laterales se adhieren al bloque central; como la escala y el ritmo de arcos de los pórticos (3/1/2/ y la repetición de los dos huecos redondos) abriéndose sobres las plazas, procuran un mayor sentido urbano. Todo lo que se ha agregado y modificado durante siglos ha añadido valores a la obra original hasta llevarla a un nivel de armonía y de permanencia universal que hace que la sintamos casi contemporánea. Formidable lección de la historia. Hemos visto como una obra relativamente anodina, como tantas otras del mismo período, se convierte con los agregados y cambios, en una de las obras más hermosa en lo estético, más útil en lo urbano, y más significativa de la arquitectura antigua europea. Tomando nada más el ejemplo de esta obra podemos dar por sentadas las magníficas posibilidades de invención imaginativa y de creación, que permiten las intervenciones en lo construido, hasta el punto de que podría afirmarse que en ciertos casos no hay que construir ab novo sino que sólo hay que aprovechar lo que ya existe. Con ello basta y sobra. Se desprende una teoría: es casi siempre mejor intervenir y remodelar que demoler lo existente y recomenzar desde cero. Desde un punto de vista ecológico/conservacionista planetario puede afirmarse que hoy es más sano e inteligente reconstruir que construir. 

Un inmenso patrimonio construido, que llena nuestras ciudades, anónimo o de autor, incluyendo el llamado moderno, está disponible para ser incorporado a una gran operación de intervenciones contemporáneas, o de las que sean necesarias en el futuro. 

No ocurre así tan sólo en la arquitectura. Puede asegurarse que también en el campo de la música puede ocurrir lo mismo. Para citar un caso, el trabajo de Sergei Rachmaninoff sobre un tema de Paganini, es una prueba de lo que venimos afirmando. De una pieza musical divertida pero un tanto superficial, se llega, con la manipulación del gran maestro ruso, a una tal explosión de alegría juvenil, de esperanza y de ternura que se ha hecho memorable. Se confirma así que lo construido, por lo menos el arquitectónico, es un inmenso material al cual hay que entrarle con respeto pero también con audacia y atrevimiento. El desarrollo de la civilización humana así lo permite y hasta lo exige. 

Desde el "Palazzo" original hasta la última intervención

En este estupendo caso, el del "Palazzo della Ragione", la historia ciertamente enseña que trabajar con audacia y sin complejos sobre lo existente puede arrojar resultados cada vez más ricos de valores arquitectónicos y culturales, con relaciones sociales más creativas y, en definitiva, con más belleza. 

El asunto, claro está, es saber hacerlo.


El "Palazzo" hoy


viernes, 29 de septiembre de 2017

Rosas del desierto, espinas para la Academia





Hay obras de arquitectura que por sus cualidades incitan a replantear todo el sentido y el significado, para la civilización humana, de construir el espacio. Eso ocurre raramente, pero cuando ocurre muchas preguntas que tocan la esencia fundamental del acto de construir estimulan reflexiones realmente críticas. 

Una de estas obras que sintetiza el contexto cultural contemporáneo, al cual se debe y al cual aporta, e incita a re-examinar las razones por las cuales hacemos arquitectura y las modalidades con las cuales les damos vida, es precisamente el museo de Qatar, diseño del super-star Jean Nouvel. 

Pero antes, una información necesaria. En los desiertos del mundo se dan ocasionalmente, y de manera natural, unas formaciones calcáreas con una conformación cristalina muy atractiva, que les ha procurado el nombre de “rosas del desierto”. Se trata, como se podrá observar en la foto, de estructuras laminares entrecruzadas, multiplicadas como al azar, que se configuran como pequeños objetos minerales misteriosos, pero a la vez extrañamente relacionados con imágenes de la vida orgánica, dotadas de un indiscutible atractivo formal. 

Pues bien, para ir directamente al asunto, a Jean Nouvel se le ha ocurrido transponer, traducir, ampliar a escala arquitectónica monumental, la pequeña “rosa del desierto”. La traducción o metáfora, es bastante fiel y mantiene el mismo atractivo gracias también a un notable despliegue de ingenio y de tecnología constructiva. 

Lo que se plantea es, en primer lugar, si es lícito, en términos de coherencia y de honestidad profesional, imitar una formación de la naturaleza llevándola a la escala de las construcciones de la humanidad. Podría ocurrir con otras cosas. ¿Por qué no una alcachofa, una pera, una mano de cambures, o mejor aún, cristales de nieve, dunas de arena, formaciones de corales?.. etcétera. 

El punto es grave. Es verdad que no es la primera vez que eso ocurre. Hay ejemplos semejantes que se podrían extraer de la historia paralela de la arquitectura pintoresca, pero en este caso se trata del muy admirado Jean Nouvel, autor de obras de singular resonancia mundial. 

Así que es pertinente volver a plantearse la pregunta. ¿Por cuál razón y dónde está escrito, que no se puede o no se deben hacer obras de arquitectura como el museo de Qatar? Desierto = rosa del desierto = museo… Es verdad que eso equivale al famoso pato-venta-de- hot-dog que citaban Denise Scott-Brown y Robert Venturi en su libro “Aprendiendo de Las Vegas”. ¿Pero ¿quién o qué lo prohíbe? 

¿Es lícito y razonable que se imite, a la escala de nuestras dimensiones, de nuestras explícitas condiciones constructivas de gravedad, pesos, costos, hábitos de trabajo y funcionalidad específica, que se imite, decíamos, formas naturales que se originan dentro de una red de causas extremadamente complejas y completamente ajenas e indiferentes a los planos de nuestra realidad humana? 

En las páginas de la Web internacional crecen los comentarios. (Dezeen 24 marzo 2010). La mayoría con extáticos wau! great! perfect! Pero también hay quien afirma que el (mal) ejemplo imitativo que nos da la obra de Nouvel es el de reducir al mínimo la calidad inventiva del diseño arquitectónico y que eso es una vergüenza. 

Tiene razón. ¿Qué dirían Palladio y Michelangelo, Mies y Le Corbusier, Alvar Aalto y Glenn Murcutt? 

Convengamos que si se acepta esta obra dentro de la “normalidad”, se vendría al suelo todo un edificio de hábitos didácticos, razones funcionales, relaciones intelectuales y de práctica constructiva. La Academia formal no resistiría este terremoto. Este museo ¿es un pecado mortal anti-arquitectura o es una de las muestra de que algo muy profundo está afectando y demoliendo nuestra “normalidad” y de que ya es hora de que nos demos cuenta de ello? 

Lo que es seguro es que Jean Nouvel, con esta obra, profundiza y exaspera todas las hipótesis del posmodernismo y, para bien o para mal, nos pone a reflexionar, desde la arquitectura, sobre cómo estamos y vivimos en el mundo.

Jean Nouvel, Museo Nacional de Qatar 

martes, 15 de agosto de 2017

Debería ser evidente (pero no lo es)

Debería ser evidente para todos, pero en especial para los arquitectos, que toda labor de construcción del espacio arquitectónico o urbano, está en directa relación con su contexto, con su entorno, bien sea éste material, físico, histórico o cultural.

Para que sea directa y sencilla esta observación de principios, recordemos el lugar común de que en las estepas de Siberia no se construye como en las costas del Mediterráneo, o que los florentinos del siglo XII construían de manera muy diferente a sus contemporáneos árabes. De igual manera, y para dejar el asunto bien claro, Glenn Murcutt, el extraordinario arquitecto australiano, hoy elabora una arquitectura absolutamente diferente a como lo hacía la arquitecta Zaha Hadid. No se trata, o por lo menos no es de eso que se trata aquí, de diferencias de talento, de personalidad, de condiciones de formación intelectual o académica. Que las hay, desde luego. Sino de condicionantes de contexto, lugar y tiempo. En lo básico, no es lo mismo el clima de Noruega que el clima de Hawai. A cada punto que quisiéramos marcar en un mapamundi, le corresponde, como se dice ahora, una narrativa. 

Y como el entorno en el cual se vive es determinante para los parámetros con los cuales construimos el espacio, vale afirmar que es en el territorio de la historia, de las tradiciones y las costumbres visuales y culturales, que se ha movido la arquitectura europea, la arquitectura que seguimos considerando, con razones, occidental.

El territorio de esa arquitectura ha sido y sigue siendo la HISTORIA. En contra o a favor, surgiendo de ella o peleando contra ella. Pero no puede desprenderse de ella. 

Con idéntico énfasis hay que afirmar que para nosotros, en este pedazo de tierra que desde las selvas del Orinoco llega hasta el mar Caribe, nuestra madre es la NATURALEZA y no la Historia. Los puntos de referencia, el contexto que nos determina, son todas las condiciones físicas y culturales que se reúnen y se expresan en la Naturaleza. 

Debería ser evidente para todos y en especial para los arquitectos, que es del rico carácter y especificidad de la Naturaleza del trópico caribeño que se desprende el carácter y especificidad de nuestra arquitectura y de nuestra ciudad. Es de la Naturaleza y no de la Historia que se pueden y deben nutrir nuestras decisiones y acciones de diseño. 

Debería ser evidente para todos. Pero no lo es. Tan es así que nuestras ciudades y la mayor parte de los edificios y espacios públicos de que éstas se componen, corresponden en cambio, trámite el trabajo de la imitación europeizante, a formas y convenciones formales, a hábitos espaciales y a visiones urbanas típicamente “occidentales”. Impregnados como estamos de cultura occidental, de consumismo occidental, de maneras de pensar occidentales, convencidos como estamos, desde el siglo XIX por lo menos, de que el “progreso” de occidente es lo mejor que ha habido en el mundo, es explicable que sigamos aceptando y aplicando pautas culturales que nada tienen que ver, en lo funcional, con la realidad bio-climática que nos rodea y con las fórmulas y tipologías culturales populares mediante las cuales, en el tiempo, se ha tratado de establecer un diálogo con nuestra naturaleza (y con la naturaleza de los hombres que aquí han habitado o habitan). 

Es por ello que lo que debería ser evidente, no lo es. Infelizmente.

Glenn Murcutt, vivienda para los indígenas australianos, a pruebas de ciclón.




Renzo Piano, museo para el arte internacional, a pruebas de público.
















jueves, 20 de julio de 2017

Construir en lo construido


Un ejemplo español de nueva intervención en lo ya construido, para otro uso realizado por Paredes Pedrosa Arquitectos



Desde el momento en que los arquitectos comenzaron a precisar una teoría que enmarcara al diseño cuando este se dispone a construir en lo construido, se ha desplegado una enorme cantidad de material de estudio y de análisis. Desde Viollet-le Duc, libros, manuales, cursos académicos, congresos, confirmaron la complejidad conceptual del acto de intervenir una obra ya existente. Puede decirse que existe una disciplina, rica de ejemplos y de teorías profesionales, a veces sanamente conflictivas, que intenta dar cuenta de las dificultades a que se enfrenta quien emprende el trabajo de transformar, actualizar, poner al día, una obra que ya existe, cualquiera que sea su edad, con su historia peculiar, sus valores, su impacto materialmente físico y por supuesto, estético. 

Pero no es a ello que vamos a referimos, esto es, a la interesante y en un cierto sentido sorprendente transformación, de una acción normal -la que la humanidad, durante siglos, ha practicado con relación al patrimonio existente, (sin tener que precisar normas ni respetar memorias)- en una disciplina de grandes alcances y de principios normativos bastante sólidos. 

A lo que quisiéramos referirnos es al efecto tan especial que les produce a los arquitectos el intervenir en lo construido. Construir en lo construido produce una grata, gratísima satisfacción, un placer especial, un goce tan particular, que merece más atención de la que ha tenido hasta ahora. 

No se conocen referencias formales en este sentido, pero no hay dudas de que el acto de intervenir con lo nuevo en lo viejo, de transformarlo, rescatarlo para la vida, actualizar sus valores, descubrirlos y así convertir un artefacto marcado por un uso "histórico", en otro, ya vuelto a colocar en el flujo irreversible de la vida social, produce una atracción muy singular, un placer estético, una satisfacción casi moral. 

¿Por qué ocurre esta relación afectiva y sensible en la acción de recuperar y a la vez de cambiar el pasado? Construir en lo construido abarca ciertamente problemas que implican el respeto (¿hasta dónde y en qué dimensión?) hacia el trabajo realizado por otros, hacia su obra, su vida y la de quienes usaron o disfrutaron de él. Pero también, y sobre todo, es el disfrute del trabajo de limpieza, de selección, de descubrimiento de cómo se reanima lo viejo o lo antiguo y se le coloca en una nueva perspectiva contemporánea. Quienes han tenido la oportunidad de actualizar para nuevos usos, los restos de una fábrica, de una iglesia, de una casa, a veces de una ruina, saben el placer que produce el rejuvenecimiento, la sorpresa de la novedad en diálogo con lo antiguo. Tan es así, que muchos arquitectos, dispuestos a la tarea de diseñar su casa, prefieren intervenir una ya existente. Es un placer, un disfrute, asociado más que con dimensiones intelectuales o estéticas, a reacciones sentimentales y emotivas. Un asunto a explorar con la ayuda más de psicólogos que de especialistas del “restauro”. Cómo y por qué. 

Por lo pronto, recortemos en el espacio de la actividad profesional, este efecto comúnmente experimentado que le otorga un atractivo tan particular. Anotémoslo para abundar en el disfrute que aporta el diseño y dejemos abierta la pregunta. Sobre ella volveremos. 

Venezuela está sumida en graves conflictos. Una tremenda tempestad política, económica y cultural, sacude su entramado social. En tales condiciones negativas, de relámpagos mortales y de angustias destructivas, puede parecer peregrino, o por lo menos impropio, que insistamos en hablar de arquitectura, el acto creativo por excelencia. Pero hay un compromiso con la vida que es obligatorio y que conviene cultivar a pesar de todas las circunstancias. En la ciudad sitiada, en ese Madrid asaltado por la infamia franquista, entre tiros y explosiones, se montaban obras de teatro. En la trágica noche de la invasión nazi, en la ciudad de Leningrado, se tocaban las sinfonías de Shostakovich. Salvando las distancias, para nosotros es un deber moral seguir desarrollando el tema cultural de la arquitectura. Tal vez no sea mucha contribución, pero esta es insoslayable. 

Construir en lo construido.

      Vista interior del ejemplo español 
   consultar en www. dezeen.com 





lunes, 10 de julio de 2017

MAD y Kéré, Donde el camino se bifurca

MAD, Museo Lucas en Los Ángeles


Como dicen que decía Picasso, el arte se hace sobre el arte. No nace de la nada o de cero. Sino que se construye sobre el acumulado histórico. Eso pasa también con la arquitectura, y no es recomendable perder de vista el contexto internacional, que existe y tiene innumerables vínculos explícitos o no tan explícitos, entre sus corrientes, intereses, personalidades, medios comunicacionales y de información, y discernir lo que nos afecta, lo que merece ser estudiado y lo que nos daña. No nadamos en el vacío. Por el contrario, vivimos en la periferia, pero el contexto internacional nos afecta en miles de formas y maneras, groseras o sutiles. Aunque seamos dotados de una percepción autónoma, antieurocéntrica, o, por ello mismo, es preciso tener un punto de vista y una opinión sobre lo que ocurre. 

La arquitectura moderna ha evolucionado desde su invención por golpes y tanteos, desde la etapa luminosa de los llamados grandes maestros (Wright, Corbusier, Mies van der Rohe, Alvar Aalto), desde la etapa de una modernidad centrada en la personalidad única y vanguardista de unos pocos creadores, hasta la plena difusión como cliché internacional, al desafortunado posmo, al breve deconstructivismo, y, ahora, a la arquitectura neo-barroca y neo-rococó, que es lo que es, en el fondo, con su gigantesca metáfora urbana del capitalismo globalizado y decadente. Y en esta etapa actual, constatamos dos vertientes, dos maneras completamente contradictorias de incidir en el diseño del espacio. 

La comparación entre estas dos corrientes, se ha repetido varias veces en este blog. Y por supuesto, se ha tomado partido. Volvamos a hacerla, una vez más. El asunto se centra en diferenciar entre la arquitectura de la inteligencia humanista y la de la frivolidad decadente. La primera, modesta y sensible, responsable por sus relaciones sociales y estéticas, consciente de la primacía de los determinantes ecológicos locales. La segunda, al servicio de los caprichos de un mercado financiero, abstracto e irresponsable. Dispuesta a hacer lo que sea con tal de conquistar la complicidad del capital y de satisfacer los egos gigantescos de los inversionistas y de los propios arquitectos-artistas. 

Para la primera corriente, hasta ahora relegada pero creciendo cada vez más, hemos escogido una obra del arquitecto africano Diébédo Francis  Kéré. Y para la segunda, una obra del equipo de arquitectos chinos que trabaja con el irónico nombre de MAD (loco en inglés). 

En la primera, es evidente la preocupación por parte de Kéré de responder al programa de usos con una extremada atención a hacer más con menos. Sin olvidar las lecciones de la nueva estética formal que ha impartido el movimiento moderno, con una levedad y sentido de lo provisional (todo lo es en la vida, más aún en África), acude al contexto local para aprovechar formas constructivas y tipologías que surjan de los hábitos sociales, de la economía y de las condiciones climáticas locales. Esta escuela es un ejemplo excepcional de sentido común, de inteligencia ambiental y de respeto humano, que, además, se concreta en una síntesis de admirable estética. 

La otra obra, en cambio, en su búsqueda de efectos volumétricos fruto del capricho y de la arbitrariedad, es un rotundo ejemplo de distancia de las condiciones de la vida urbana diaria, es un objeto de modelado abstracto, como pura forma. Indiferente a los problemas y a los conflictos que comporta nuestra residencia en la tierra, es un monumento al ego, caracterización suprema de lo absurdo de la “civilización” actual. 

Resumiendo: por un lado hay una arquitectura, muy exitosa a juzgar por su difusión mediática, cuyo propósito es constituirse como un objeto abstracto, como celebración ambiciosa del asombro y la sorpresa momentánea. Hito populista memorable, se reviste de una extraña y lujosa monumentalidad no exenta de infantilismo. Su destino, es únicamente para ser vista. 

Por el otro, tenemos una arquitectura para ser vivida todos los días. Hija de la penuria, va a ser recordada por los estudiantes como el espacio de las sensaciones, angustias y temores, pero también de los sueños y de los momentos de sonriente felicidad que va a proporcionar en su recorrido por una pequeña historia humana. Una grata arquitectura de respeto sencillo, de calidad lógica y ecológica, de formas y texturas amables. 

Dos símbolos. Por un lado, la frivolidad presuntuosa y decadente de unos chinos con ambiciones. Por el otro, la inteligencia humanista de un arquitecto africano. 

Dadas nuestras condiciones históricas, geográficas y políticas, nuestras simpatías deberían estar claras. 

¿O no?


En las fotos:

Diébédo Francis  Kéré, Escuela secundaria en Burkina Faso